Agencias VIDA
Recuerden llevar los juguetes para hacer castillos de arena, pelotas, palas y cubos para que todos se diviertan. Tampoco olviden el bloqueador, el agua para tomar, las toallas o sillas para sentarse, la sombrilla o el parasol, y si viajan con bebés o niños pequeños, lleven talco para que le pueda sacudir la arena de la piel más fácilmente.
Algunas playas cuentan con asaderos cercanos, y si ese es el caso en la playa a la que irán, preparen la carne y las bebidas para que aprovechen un buen asado y del mar en un solo día en familia.
Y si desean que sea un verano diferente, opten por visitar otra playa. Intenten vivir nuevas experiencias que les dejen muy buenos recuerdos. Consúltenlo en familia y ¡a divertirse!
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Dedicarle tiempo de calidad a nuestros hijos muchas veces resulta difícil. La rutina diaria, concentrada entre las labores del trabajo, el colegio y los quehaceres del hogar, pareciera tomar el control, a tal punto de provocarnos estrés.
Es por eso que psicólogos y terapeutas de familia aconsejan realizar actividades de recreación que unan los lazos que la monotonía tiende a romper.
Es muy importante, también, que como padres de familia velemos por la salud emocional de nuestros hijos. Abastecer las principales necesidades básicas, como educación, salud y alimentación muchas veces no son suficientes. Claro, son fundamentales para un desarrollo óptimo, pero se requiere de más.
Dedicarles el tiempo libre, así se cuente con poco, es la mejor manera de liberar el estrés y de conocernos como familia.
Esta semana, por ejemplo, es ideal para eliminar toda excusa posible y obsequiarnos unas gratas y merecidas vacaciones con nuestros seres más preciados.
Lo primero que hay que hacer es un corte entre la rutina diaria y las vacaciones. Por tanto, es esencial establecer un ritmo diferente en las actividades diarias, como organizar el día a día en torno a la playa o la piscina, las actividades favoritas de los pequeños.
PROGRAMA SEMANAL
Establecida ya la rutina, es momento de saltarnos el guión de vez en cuando o, al menos, el fin de semana. Podemos elegir actividades que no ocupen más de tres horas, como comer un helado o un algodón de azúcar, por ejemplo. La clave está en hacer algo muy poco habitual y que guste a todos.
Trasnochar en una terraza con nuestros amigos, es excelente opción, ya que a ellos les encantará vernos relajados y riéndonos, sin prisa para irnos, mientras ellos juegan con otros niños.
Esta semana estarán más descansados, por eso hay que darle luz verde a la imaginación. Toda actividad que realicemos pensando en ellos jamás lo olvidarán.
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