César Meléndez, Cristina Bruno, El Nica, Flora

César Meléndez y Cristina Bruno: una pareja en escena

Después del éxito taquillero de “El Nica”, César Meléndez entró en escena con Flora, una obra que compartió nada más y nada menos que con su pareja, Cristina Bruno.

Después del éxito taquillero de “El Nica”, César Meléndez rompe escena con Flora, una obra que comparte nada más y nada menos que con su compañera, amiga, mujer, pareja, con su amor, como él lo dice, Cristina Bruno en el papel de Flora. Una puesta en escena que más allá de denunciar la violencia contra las mujeres, busca que cada persona del público reaccione y aporte al cambio.

:::¿Se identifican en la obra?

César: Sí, en mi posición sí. Yo escribo la obra y primero debo tener un momento de sinceridad con mi parte masculina y entender que estoy afectado por una sociedad y que crecí en ello. Esta obra me hizo darme cuenta que fui promotor de la violencia de género como cantante y muchos lo somos.

Cristina: Digamos que me puedo identificar desde la parte de la mujer sumisa. Más que identificarme yo identifico a mi madre, que aunque no ha sido maltratada físicamente ha sido maltratada psicológicamente. En esto sí me identifico, en el bajar la cabeza.

:::¿Qué hace la niña Cristina cuando se topa con la mujer Cristina en estos momentos?

Cristina: En realidad es un enfrentamiento interno y cada vez que hago la obra siempre digo “mi mamá debería estar aquí viéndome”. Siempre pienso en ella.

:::¿Metes a tu mamá en la obra?

Cristina: Definitivamente que lo hago, sería imposible no hacerlo.

:::¿Y el niño César como se enfrenta con el hombre César cuando está en su personaje durante Flora ?

César: Mi mamá sí sufrió violencia. Da pena generar un reconocimiento de que personas que uno quiere mucho hayan pasado por esto.

:::¿Culpas a alguien?

César: Es difícil. A mi padre lo amo mucho, pero no quiero justificar las veces que yo recuerdo que él actuaba con violencia. Me da pena reconocerlo, pero sin justificar quiero entenderlo. Él estaba educado en un contexto distinto al de los jóvenes de ahora.

:::¿En este sentido de educar qué hacen actores como ustedes?

Cristina: Es responsabilidad del teatro crear también esos espacios para educar.

César: Lo que hacemos es poner un espejo y dejar que sea la gente quien se deba reconocer.

Cesar junto a Cristina durante la presentación de la obra “Flora”, el pasado miércoles en el Teatro Nacional Rubén Darío.LA PRENSA/ U. MOLINA

:::¿Y en su casa cómo regulan el poder?

Cristina: (risas) Casi no pensamos en eso. No estamos tan pendientes de quién manda a quién.

César: Necesitamos un punto de equilibrio. Hay una cosa que es trabajo y otra que es relación.

:::¿Es difícil trabajar con César?

Cristina: No. Al principio sí, porque los dos estudiamos actuación y sabemos de dirección, entonces era difícil obedecer y ese roce de la escena lo llevas a la casa, pero ahora lo hemos superado muy bien.

:::¿Cómo es ahora?

Cristina: Una vez que ponemos el pie en la casa es otra cosa. Pero ahorita en esta entrevista realmente no sé qué somos, si pareja o compañeros, estamos mezclados (risas).

:::A casi una década de la obra El Nica , sigues llenando teatros, salones y donde sea que te presentes…

César: Esto para mí ha sido una bendición.

:::¿Qué experiencia te deja esa obra, ahora que continúas presentando Flora ?

César: Hay mucha responsabilidad. Cuando haces teatro lo haces no para esperar el aplauso del público, sobre todo nosotros que hemos decidido generar un tipo de teatro, donde lo que vamos a decir no es todo el mundo que lo está diciendo.

:::Llevas 13 años de pareja con César, ¿siempre ha sido abierto y consciente con los derechos de las mujeres?

Cristina: Pues sí, creo que sí.

César: Cuidado dices algo malo de mí (risas).

Cristina: Me has puesto en un aprieto (risas)… No, qué va. Desde que nos conocimos en Costa Rica, mientras hacíamos Crónica de una muerte anunciada , yo lo conocí y no me daba para nada la impresión de un hombre violento. Creo que este ambiente te permite tener mayor conciencia en estos temas.

:::Pero siempre hay quien quiere mandar más. ¿Ustedes cómo administran ese poder?

César: No es administración es… No me había puesto a pensar en esto. Me estás obligando a pensar, gracias por las preguntas (risas)…

Cristina: Es algo natural de equilibrio y respeto en todos estos años.

:::Pero si están claros que hay diferencias relevantes, y no me refiero a las biológicas, entre hombres y mujeres.

César: Claro que sí. Pero la diferencia no es una licencia para la distancia.

Cristina: Estas diferencias generan atracción y no superioridad.

:::¿Cómo fue ese encuentro que los unió hasta el sol de hoy?

César: Nos conocimos en la obra que ya te mencioné. Pero en ese momento estaba más negro y pelón y sin canas por supuesto…

:::No suenas atractivo. ¿Entonces en qué se fijó Cristina?

Cristina: (risas) En la calva no fue. Solo te digo que César salía desnudo en la obra. (risas)

César: Qué suerte que no fue la calva (risas)… Le gustó lo nica.

:::Porqué Flora y no María o Juana…

César: El amor entra por el estómago y quisimos hacer este juego de palabras con este adagio popular. La Flora intestinal mantiene sano el estómago y puede ser afectada por las bacterias llamadas Bacilos, y qué coincidencia que el personaje de la obra se llama Bacilio.

Cristina: Pero además, cuando todos decimos flora el resto dice fauna… creo que en este sentido hemos acertado con el nombre.

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