Ernesto J. Marín

La vergüenza con manchas

La pequeña Nicaragua, bañada por el sol y la lluvia, la violencia y la paz, el amor y el odio, la pobreza y la abundancia, difícilmente pasa desapercibida en este mundo cambiante o es elogiada por su belleza o rechazada por sus defectos. Es aplaudida por ser la tierra del primer guerrillero de América Latina. El General Augusto C. Sandino, el que todos los días resucita en el alma de un nicaragüense rebelde. Cuna del creador de las letras castellanas, el incomparable Rubén, el de “juventud divino tesoro” o “Margarita está linda la mar”, todo lirismo, música y ternura, flores, lágrimas y amor. Así es la patria el terruño que te vio nacer y donde todavía tenemos mucho que aprender. Decía Goethe que la lectura es la llave del pensamiento y del intelecto, nosotros somos uno de sus alumnos, es el maestro protector.

Mientras tanto, después de cuatro meses de lecciones luchamos para digerir los resultados, ampliamente comprendidos, el magistrado Rivas y sus acólitos los dieron a conocer. Nosotros los agoreros de este país ya sabíamos lo que nos hacían saber. Aunque sí contemplamos con nostalgia, como los tradicionales conservadores cuya actividad data desde antes de 1821, los auténticos forjadores de la independencia junto con los liberales, las famosas paralelas históricas, junto con los rieles del tren, aunque nunca revueltos, quedaron eliminados después de casi dos siglos de protagonismo en la política nacional. Los conservadores cero diputados y los liberales solamente con dos, vergüenza absoluta. El partido del general Sandino, de Carlos y del comandante presidente, crecidos con más rapidez que una mágica espuma en el honroso primer lugar junto a sus variopintos partidarios, llamados alcahuetamente aliados. Todos ellos atraparon la meta final, perfumados ¿así quien no? con el incienso celestial seguido del lavado de los pecados terrenales. Todos núbiles, vestiditos de blanco como en la foto que tenemos cuando dimos la primera comunión.

Siempre en pos de personajes cuyos vericuetos mentales y piruetas ideológicas empujaron a un pueblo noble como el de Rubén, soñadores de sueños y donde todos sucumbimos en el altar del sacrificio, banquete de caníbales.

Ahí comenzó el éxodo, la protesta masiva, honorables disidentes, porque un nicaragüense sin militancia es como un ciudadano sin huellas digitales. E iniciamos una larga marcha buscando un tronco limpio en donde asirnos para no sucumbir. Y surgió el viejo PLI sin mancha y limpio el del legendario doctor Godoy con don Fabio y con el cerebro de Eduardo Montealegre, honesto constructor de futuros. La fila es larga: Chepe Rizo, Maximino, Jaime Morales, Carlos Noguera, los dos Eliseos, Leonel Teller, Mauricio Montealegre, nuestro académico René Herrera, hoy ausente en la eternidad, J. Antonio Alvarado, Milton Arcia, Eddy Gómez, Francisco Aguirre, Luis Benavides, José Pallais, Marenco Cardenal y un larguísimo etcétera, inclusive este servidor que erróneamente — ¿quién lanza la primera piedra?— escribió cientos de artículos sobre el hoy líder de un partido lleno de fantasmas.

Sic transit gloria mundi (así pasan las glorias del mundo). El autor es diplomático retirado

Opinión

COMENTARIOS

  1. GUICAG
    Hace 14 años

    MAS QUE UNA “VERGÜENZA CON MANCHAS”, EL ORTEGUISMO ES PECADO Y LATROCINIO ABOMINABLE QUE AHORA CAMPA A SUS ANCHAS. Se notan las displicentes, eufemísticas y resignadas expresiones del Sr. Marín hacia quienes tienen secuestrado el Estado de Derecho. También se detectan los elogios para los que participan y participaron en política con cierta “astucia y picardía güegüense”, propia de algunos conservadores y liberales (lobos de los mismos piñales), con sus excepciones.

  2. La Colacha C. Via
    Hace 14 años

    Pues fíjese don Ernesto que Usted escribió un montón, pero no dijo nada. Puras palabras rimbombantes, más bien altisonantes, para no decir nada de substancia? Una vergüenza!. Para el futuro: calladito se mira menos feyito!

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