San Pedro Sula/AFP
Parientes de los 13 reos que murieron el jueves en un incendio y un enfrentamiento de presos en la cárcel hondureña de San Pedro Sula explotaron de rabia ayer en un área verde, frente a la morgue, donde habían pasado en vela, por el retraso en la entrega de cadáveres.
Informes de medios locales indican que el incidente se originó porque uno de los reos coordinadores que nombran las autoridades para imponer disciplina informó a los presos del módulo 18 que varios serían trasladados a otra prisión. En la revuelta, el hombre fue decapitado y su cabeza lanzada al techo.
“Es una injusticia, queremos que nos entreguen los cuerpos; ya tienen más de 24 horas de muertos”, gritaban los manifestantes mientras cerraban los portones para bloquear el paso de la morgue de la ciudad de San Pedro Sula.
“Este es un gobierno pusilánime, ¿cuántos reos más tendrán que morir para resolver este problema de las cárceles? Las mismas autoridades dicen que las cárceles son una bomba de tiempo, ¿cuándo le van a echar agua a esa mecha?”, dijo Jesús Vélez, de 38 años, quien perdió a su hijo de 19.
Uno de los forenses salió de la morgue descontento con la disposición de sus colegas de esperar a que lleguen de Tegucigalpa las fichas del Registro Nacional de las Personas para cotejar las huellas dactilares, pese a que ya acabaron las autopsias, lo cual retrasa la entrega.
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