DAMASCO/AFP
El régimen sirio intensificó ayer sus operaciones militares contra las ciudades rebeldes, pese a su promesa de abogar por el éxito de la última misión de paz, causando la impaciencia del emisario Kofi Annan, quien pidió un cese el fuego “inmediato”. Ayer, la violencia cobró 39 nuevas víctimas, entre ellas 32 civiles.
Los militantes contrarios al régimen sirio, decepcionados por la cumbre árabe que se limitó el jueves a llamar al Gobierno y a la oposición al diálogo, convocaron manifestaciones para denunciar “la inacción” de los países de la región, a los que acusan de haberlos abandonado.
Estados Unidos consideró que el ejército sirio no hizo nada para cumplir el plan de salida de crisis de Annan, que prevé la retirada de los tanques de las ciudades, el suministro de ayuda humanitaria y la liberación de detenidos. Por ello, anunció sanciones contra el ministro de Defensa de Siria y dos militares de alto rango de ese país.
La represión y el ataque a las ciudades rebeldes no daban muestras de calmarse: el presidente Bashar al Asad puso como condición al éxito del plan el cese de la violencia cometida según él por “grupos terroristas”, pues su régimen no reconoce a los rebeldes.
El ejército bombardeó ayer Homs y Alepo. La violencia ha causado 10,000 muertos, en su mayoría civiles, desde el inicio de la protesta popular el 15 de marzo de 2011, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).
Representantes de más de 70 países “Amigos de Siria” son esperados mañana en Estambul para “aumentar la presión” sobre el régimen y hacer avanzar la implementación del plan de salida de la crisis elaborado por Annan.
Los jefes de la diplomacia de Estados Unidos, las principales potencias europeas y la mayoría de los países de la Liga Árabe participarán de esta conferencia, donde la oposición será representada por el Consejo Nacional Sirio (CNS).
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