Alimentos bajo cero

A lo largo de los años se han buscado técnicas como conservar y almacenar los alimentos, para que estos no se echen a perder tan rápidamente y no tengamos que estar comprando tan seguido.

Experta culinaria

A lo largo de los años se han buscado técnicas como conservar y almacenar los alimentos, para que estos no se echen a perder tan rápidamente y no tengamos que estar comprando tan seguido.

Uno de los métodos más prácticos que tenemos hoy en día es la refrigeración. Sí, así como lo lee. Cada tipo de alimento tiene una temperatura adecuada de conservación que lo mantiene en buen estado durante más tiempo. Eso sí, hay que estar claros que este método solo retrasa la multiplicación de bacterias, pero no las mata.

Antes de colocar un alimento en la refrigeradora es necesario ponerlo en un recipiente con tapa (no olviden la tapa), esto evita que los olores se impregnen en los otros alimentos y en la refrigeradora. Además, evita que el aire helado endurezca la parte de encima de estos alimentos.

En el caso de los alimentos calientes, dejarlos enfriar antes de refrigerar, ojo con eso.

La carne cruda, el bacon, los embutidos y el pescado deben guardarse en la parte más fría de la refrigeradora, que es la que esta justo debajo del congelador. Las carnes cocinadas, sobrantes de comidas, lácteos, etc., en las estanterías de en medio. En cambio, las frutas y verduras deben guardarse en las gavetas de abajo de la refrigeradora, se recomienda usar papel.

Los lácteos, (la leche, la crema, el queso) se conservan en buen estado durante tres a cuatro días. El queso duro y la crema duran unos días más.

Los quesos procesados y madurados (cheddar, suizo, gouda, etc.) duran hasta dos semanas o más si no han sido abiertos de su empaque al vacío, si son sobrantes hay que guardarlos empacados primero en papel toalla y luego en papel de aluminio para que duren más y colocarlos en la parte media de la refrigeradora.

El pescado crudo aguanta un máximo de dos días y el cocinado también.

Los huevos frescos aguantan dos semanas, las yemas aguantan inalteradas hasta tres días y las claras hasta cuatro.

Los pollos frescos, enteros o en piezas se mantienen bien hasta tres días. La carne y el pollo cocinado se mantiene en buen estado entre tres y cinco días.

Disfruten sus vacaciones y de sus alimentos con seguridad.

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