Noel Amílcar Gallegos
Rezan las sagradas escrituras que Lázaro se mantenía rodeado de perros que le lamían las llagas, mientras pedía un poco de comida al hombre rico. Ayer en la iglesia Magdalena los habitantes de Masaya, con sus caninos en brazos, pedían un favor o agradecían uno ya recibido.
Según el padre Jesús Tenorio, cura párroco de este templo, los quintos domingos de Cuaresma la feligresía católica se prepara para celebrar a San Lázaro.
“En la parábola se habla de un rico que banqueteaba espléndidamente, y un pobre que estaba queriendo comer las migajas que dejaba el rico. Esto es como un llamado a los que tienen dinero para que compartan con el más necesitado, porque el Señor nos manda a hacer obras de caridad, el rico se fue al infierno, pero no por su dinero, sino por su avaricia”, recordó Tenorio.
La misa fue celebrada por monseñor Leopoldo Brenes, quien manifestó que este tiempo de Cuaresma es un llamado a la conversión.
Entre tantos perros estaba “roky”, de Monimbó, que hace meses sufrió una especie de intoxicación. Ayer fue llevado por su ama para agradecer que “volvió” a la vida.
En las afueras del templo el Intur departamental organizaba un concurso del mejor traje canino.
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