¡Y se abre el telón!

Se abre el telón. El público la espera. Y entre la alegría, que la inunda al presentarse otra vez en escena, se esconde el nervio, el qué dirán, “¿olvidaré el guión?”, “¿les gustará?”.... Respira nuevamente y regresa a ella la alegría.

Julio Portocarrero Arancibia
   
Se abre el telón. El público la espera. Y entre la alegría, que la inunda al presentarse otra vez en escena, se esconde el nervio, el qué dirán, “¿olvidaré el guión?”, “¿les gustará?”…. Respira nuevamente y regresa a ella la alegría.   

Sofía Moreno, perdón, “Alicia en el país de las…”, aparece en escena. Ya no es la chica de 18 años que todos los días estudia Diseño de Producto en la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli), ahora es la niña que despierta de un sueño, en medio de un punto desconocido de Bosawas.   

La escena se pone caliente en esa reserva de biosfera. Alicia quiere agua, habla con un árbol pero este, aparte de no tener agua, critica todo lo que el hombre ha hecho contra la madre tierra. Alicia sufre de sed.   

DETRÁS DEL TELÓN   

Además de su estatura y su alegre sonrisa, Sofía Moreno no posee otra característica física que las iguales al perfil de una niña.   

Sin embargo, el poder personificar a “Alicia en el país de las…”, le dio la oportunidad “de vivir otra vida, otra situación real que en tu vida no la vivís, pero que el teatro sí te da la oportunidad de hacer”, comenta esta chavala, a quien detrás del telón le tiembla el cuerpo, se le aceleran los latidos del corazón y piensa en que si se le olvidará el guión.   
   

PRIMERAS ESCENAS 

  
La palabra teatro viene del griego theatrón, que significa lugar para contemplar, y se define; como una rama del arte escénico relacionada con la actuación frente a un público, en la que se combinan voces, gestos, música y sonidos.   

 Sus primeros orígenes se remontan, según los estudiosos, en las ceremonias dramáticas donde se rendía culto a los dioses.   
  
Y es que “el hombre primitivo, como una forma de comunicarse, empezó a hacer teatro de una manera mímica y gestual; por eso es que consideramos que, el teatro es la mejor manera de comunicarse”, comenta la profesora Marina Obregón, directora del departamento de cultura de la Upoli.   
   

¡UN APASIONADO!   

Francisco Aguirre ingresó a la Upoli para estudiar Mercadotecnia. Sin embargo, un año más tarde se decidió por turismo y dos años después alcanzó un técnico medio. Pero el haber ingresado al grupo de teatro de su universidad, le permitió descubrir y decidirse por lo que en realidad daba sentido a su vida: el teatro.   

 Y no lo pensó dos veces, pues empacó sus calaches y se fue para Costa Rica “mae”, y ahora ocho años después es licenciado en artes escénicas, y tutor del grupo de teatro de la Upoli;  experiencia que le ha permitido desarrollar herramientas dentro de la docencia y la gestión cultural.   

 “Ahora contemplo el teatro con otras expectativas: un entorno, una realidad; y busco como este medio de comunicación ayude a generar conciencia en la sociedad”.   

MÁS ALLÁ QUE UN HOBBY   

Ariana McGuire coincide con la visión del profesor Aguirre, pues para ella el teatro “es esa herramienta de transformación social, con la que vas siendo más libre, vas perdiendo restricciones y te encontrás con vos mismo”.   

 Empezó la escena y desapareció Ariana. En su cuerpo recobra vida una muchacha que sufrió una violación. No hay sonrisas. El silencio aparece. El personaje que antes estaba en el guión escrito en una hoja de papel, ha surgido en un segundo de tiempo, pues ella se ha desprendido de su psicología para abrirse a la del personaje.   

 Se cierra el telón. Vuelve la sonrisa. Así es el teatro.

EL TEATRO EN NICARAGUA   

“La trayectoria del teatro en Nicaragua tiene años, pero desde hace 35 años, ha tomado mayor auge, porque esta disciplina artística transmite mensajes, ideas y conocimientos, tanto para el actor como para el espectador”, afirma Asunción Cuadra, Coordinadora de Cultura en la Universidad Americana (UAM).   

En la actualidad son algunas las universidades las que se encargan de promover y desarrollar el arte escénico en los jóvenes.    Dentro de estas está la UAM, “pues a los universitarios dentro de la parte académica, también le damos la oportunidad de participar en diferentes disciplinas artísticas”, señala la Coordinadora de Cultura.
  

UNA ARQUITECTA EN ESCENA

Scarleth Talavera aprovechó esa oportunidad durante el tiempo que fue estudiante de Arquitectura en la UAM. Ella participó en muchas obras de teatro, entre ellas: Cuando los árboles mueren, Alicia en el país de las maravillas y El pergamino de la seducción. En esta última, en su cuerpo cobró vida la Reina Isabel de Castilla. “Me gustó mucho esa obra porque pude vivir la experiencia de ser una madre de la realeza”, comenta esta chavala.
Ella define al teatro como la expresión de una historia que no necesariamente tiene que ser real, una manera de escapar de la realidad y  de desestresarse,  y como la expresión de un sentimiento.

LEJOS DEL TELÓN

“Yo antes era tímida, súper llorona y al mismo tiempo no tenía mucha seguridad de  mí misma, pero el teatro me ha ayudado a creer más en mí, a desenvolverme más con el público,  expresarme mejor y ser una mejor persona, pues  he aprendido mucho de las moralejas que te dejan cada obra”, comparte Scarleth.

En este sentido Roberto Lechado, quien es actor, habla de un antes y un después en su vida. “Antes de entrar al teatro yo era indisciplinado, desordenado y me conformaba con notas de 60 puntos en las clases, pero ahora con la disciplina que me ha enseñado el teatro, mis notas han mejorado, soy responsable, y puedo reconocer las capacidades que tengo como persona”.
Se apagan las luces. Se cierra el telón. El eco de los aplausos desaparece, y con él también lo hace Mateo, un chavalo que fue violado sexualmente por su padre. Pero su historia su recobrará vida cuando otro día, Roberto Lechado,  aparezca  en escena siguiendo el guión de Inocencia con las alas rotas, su más reciente obra de teatro.

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