Wilder Pérez R.
El problema del agua en Nicaragua son sus últimas cuatro letras. Por un lado, las fuentes superficiales están contaminadas y por otro, subsistir de los acuíferos subterráneos no es rentable.
Así lo determinó la expresidente ejecutiva de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal), Ruth Selma Herrera.
La cultura de no depositar la basura en su lugar, la falta de sitios adecuados para almacenarla, el despale, el crecimiento desordenado de las poblaciones urbanas, y la carencia de plantas de tratamiento de aguas servidas, están entre las principales causas de que en Nicaragua haya escasez de agua, dijo Herrera, durante una cátedra abierta brindada a estudiantes de la Universidad de Ciencias Comerciales, en Managua.
En este sentido, los nuevos gobernantes municipales tienen varios retos, según Herrera, de cara a las elecciones de noviembre.
Se necesita rehabilitar o construir nuevos acueductos, redes y pozos, aplicar políticas de eficiencia energética, invertir en plantas de tratamiento, educar a la gente, y seguir un plan de desarrollo urbanístico.
Herrera se refirió a las alcaldías y no a Enacal, debido a que el presupuesto de esta institución está basado mayoritariamente por donaciones, y en menor medida de fondos del Gobierno central.
Las estadísticas oficiales mantienen que en los centros urbanos de Nicaragua el acceso al agua potable es de un 80 por ciento, aunque no lo tienen las 24 horas. En las zonas rurales el porcentaje puede andar por la mitad.
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