Dorling López Rivera/ VIDA
El Grupo de Teatro Justo Rufino Garay fue el encargado de hacer los honores de abrir la semana dedicada al arte dramático, y como forma de retribuir este mérito ellos llevaron hasta la Sala Experimental Pilar Aguirre una de las obras más insignes de su repertorio, ¡Ay amor, ya no me quieras tanto!
La puesta en escena fue una propuesta romántica que invita al público a tomar las riendas de su vida y dejar el pasado atrás. El texto de Lucero Millán fue calando como aguja hipodérmica en la piel de los asistentes, quienes se dejaron atrapar por la mágica atmósfera de la noche que solo se vio manchada en algunos oscuros, cuando la claridad de la luz que entraba por la puerta mataba el trance que había logrado crear la obra.
Quizás fue la cercanía del público al mismo nivel de los actores lo que derribó la cuarta pared que plantea Stanislavsky como técnica de teatro para evitar la desconcentración, esta ruptura hizo posible una complicidad entre el público y los intérpretes. Con ¡Ay amor, ya no me quieras tanto! Josefina y Armenio dejaron el alma en el escenario y lograron tocar al público con su historia, e hicieron posible disfrutar de cada escena sufriendo y gozando con las encrucijadas de sus vidas.
HOY EN ESCENA
Desde Matagalpa llega hasta la Sala Experimental del Teatro Nacional Rubén Darío la Compañía Teatral Tecum Umani, que con De macho a macho de Gerardo Molinares, nos plantea la vida rural con el desproporcionado poder del machismo. Hora 7:30 p.m. Admisión 100 córdobas.