Elízabeth Romero
Reducir las acciones preventivas para contener el VIH-Sida y limitarlas a un reducido sector de la población en general podría duplicar la tasa de contagio de la enfermedad.
La advertencia la hizo Yelba Jarquín Rodríguez, subdirectora de Xochiltquetzal, organización que no fue afectada por la exclusión en el apoyo del fondo mundial, que fue recortado con 10 millones de dólares en su segunda fase. Esto afectó a 12 organizaciones, 10 de las cuales emitieron un pronunciamiento de rechazo a la decisión.
Las mujeres, la niñez, adolescencia, jóvenes, comunidades étnicas y personas con adicciones, fueron excluidas en las acciones concertadas contra el VIH-Sida en Nicaragua, señalan las organizaciones. Tras el anuncio del corte del apoyo, el Instituto de Seguridad Social, que administra estos fondos, anunció que los vehículos, equipos médicos, escritorios, computadoras y demás recursos de trabajo que habían sido donados a las organizaciones deberán ser devueltos. Para la directora del
centro Sí Mujer, Ana María Pizarro, el cese del apoyo y sus repercusiones fue “un abuso sin precedentes”.
Los sectores sociales priorizados por el fondo se redujeron a tres: hombres que tienen sexo con hombres, población transgénero y trabajadoras sexuales. Las representantes de las organizaciones que igual combatían el VIH estiman que el estudio con el cual se basaron para definir esas prioridades no es suficiente y deja de fuera a otros grupos de riesgo, como la juventud. Mientras tanto, en el país continúa en ascenso el contagio por VIH: según Jarquín se ha pasado de una tasa de incidencia de 13 por cada 100 mil habitantes a 19.8 por cada cien mil habitantes, lo que indica que alrededor de tres a cuatro personas adquieren VIH en el país.
Jarquín expuso que según cifra oficial del Ministerio de Salud en 2011 ocurrieron 1,170 nuevas infecciones y la vía de transmisión continúa siendo la vía sexual.
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