Agencias/ VIDA
El diseño de las piscinas ha ampliado sus fronteras de un modo asombroso durante los últimos años. Y aunque esto es aplicable tanto a las piscinas profesionales como a las que se instalan en el jardín de un hogar.
[/doap_box]
La piscina ya no aparece solo como el lugar en que nos damos un chapuzón, ahora también forma parte de la decoración de la casa y en verano llega a convertirse en la protagonista. Elegir bien los materiales y los acabados es fundamental para lograr la consonancia con el entorno.
Para piscinas interiores o exteriores, para estilos tradicionales o más actuales, se ofrecen soluciones elegantes en piedra natural y revestimientos de lujo, entre otras opciones.
En el jardín, la piscina nos proporciona un ambiente relajado y refrescante y la integración en el paisaje es una posibilidad de gran efecto visual. El verano nos pide ambientes frescos y naturales y la luminosidad del blanco macael nos ayuda a conseguirlo. Por su color limpio y aspecto homogéneo evoca la pureza y la elegancia y resulta ideal para entornos tradicionales y muy elegantes. Si, por el contrario, buscamos espacios más coloristas, el cristal azul se convierte en una estupenda opción y aporta al agua un efecto cristalino y de brillo único.
Por otro lado, crear un refrescante espacio en el interior del hogar puede resultar muy reconfortante y, para conseguirlo, lo más importante es contar con materiales que consigan reflejar la luz e iluminar el ambiente. El blanco macael utilizado con una textura cuadro, con un acabado liso y ligeramente satinado, supone una buena elección.
Ojo, no olvide limpiar su piscina dos veces por semana.
Ver en la versión impresa las páginas: 4 B