Valeria Sarria Juárez, de año y medio, crece saludable porque su alimentación también lo es.

Un alimento a la vez

El alimento por excelencia del bebé en los primeros seis meses de vida debe ser la lactancia materna, ya que como exhorta la nutricionista María Luz André es el único alimento capaz de satisfacer todas las necesidades nutricionales durante los primeros seis meses de vida, sin requerir otros alimentos o agregados como agua o jugos.

El alimento por excelencia del bebé en los primeros seis meses de vida debe ser la lactancia materna, ya que como exhorta la nutricionista María Luz André es el único alimento capaz de satisfacer todas las necesidades nutricionales durante los primeros seis meses de vida, sin requerir otros alimentos o agregados como agua o jugos.

La especialista explica que el niño es capaz de mamar y tragar solamente líquidos en los primeros meses de vida por la presencia de los reflejos de succión y deglución, que por definición son involuntarios.

“La succión precoz y frecuente del calostro mantiene en el niño la glucemia en niveles adecuados, evita la deshidratación y la pérdida exagerada de peso en el recién nacido, proporciona además inmunoglobulinas y otras proteínas que son parte del sistema inmune y, por lo tanto, de gran importancia para un recién nacido”, afirma la médico nutricionista.

Hasta los cuatro meses los niños presentan una menor capacidad para digerir hidratos de carbono complejos (almidones) debido a la menor actividad de la amilasa pancreática, la cual solo alcanza un nivel de actividad significativo a partir de esa edad. También está presente de los cuatro a seis meses el reflejo de extrusión que determina que el alimento introducido en la parte anterior de la cavidad bucal sea frecuentemente expulsado.

“Entre los cuatro y los seis meses el niño puede experimentar salivación más abundante, picazón de encías y llevarse las manos frecuentemente a la boca. A esta edad, madura por completo la deglución y aparece una masticación rudimentaria, comienzan a erupcionar algunos dientes y la lengua va adquiriendo una mejor posición. Esto permite el cambio de consistencia de los alimentos y aparece una masticación rudimentaria, la cual solo es completamente eficiente cerca de los tres años”, precisa la experta..

A partir de los cuatro a seis meses se empieza a incorporar en la dieta del lactante los primeros alimentos semisólidos.

La velocidad de crecimiento del niño aumenta a partir de los seis meses y necesitaría tomar mucha cantidad de leche, tanto materna como fórmula, para proporcionarle la energía que necesita en su crecimiento.

La especialista recalca que lo más importante es que la introducción sea progresiva y que se introduzca un alimento a la vez. Hay que dejar un espacio de una o dos semanas entre los nuevos alimentos para comprobar que el niño los acepta sin problemas.

Los cereales, las frutas y las verduras son los alimentos que se deben introducir en primer lugar.

Otro de los primeros alimentos son las frutas que se ofrecen al niño a partir del quinto mes y las más utilizadas son la naranja, el banano, la manzana y la pera. “El melocotón, la fresa y el kiwi suelen introducirse más tarde porque producen alergias con más frecuencia”.

Las verduras con la que se elaboran ricos purés se inician sobre el sexto mes aproximadamente, sustituyendo al biberón del mediodía. Se utilizan la papa, el ayote o quequisque.

Se pueden añadir al puré de verduras a partir del sexto mes. “Una o dos semanas después de haber iniciado las verduras y comprobar que el niño las toma sin problemas”. La especialista explica que primero se debe ofrecer pollo, y luego carne de res. No son recomendables las vísceras.

El pescado se añade al puré desde el noveno mes y al igual que la carne, se añadirá a la verdura en cantidades pequeñas de 1.5 onzas. Se suele dar primero pescado blanco porque el azul tiene más grasa y se digiere peor.

“Si existen antecedentes de alergia, se retrasa la introducción hasta el primer año de edad”.

Al puré de verduras se le puede añadir una pequeña cantidad de lentejas puestas en remojo la noche anterior. Poco a poco se puede aumentar la cantidad. El huevo se debe dar muy poco y solo la yema cocida, primero un cuarto, luego un medio y finalmente la yema entera. Se puede dar huevo entero a los 12 meses. No es aconsejable más de uno o dos huevos por semana.

potencialmente alergénicos, sobre todo en familias con historia de alergias, que deben ser evitados en un niño menor de un año. alimento que contenga colorantes y preservantes artificiales. año de vida también evite el uso de condimentos en los alimentos de su bebé, incluyendo azúcar, sal, consomé, sopa de sobre y cubito de sabor, así como frutas cítricas (naranja, mandarina, toronja, piña, limón), y alimentos con gluten: trigo, cebada, centeno, avena y, por supuesto, todos los alimentos preparados de estos granos, tales como: pan, galletas, pasta, fideos, panqueques, etc.

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