Elízabeth Romero
Bismarck Antonio Figueroa Hernández, hijo del supuesto integrante del estado mayor de la llamada Fuerzas Unidas Democráticas Nicaragüenses (FUDN), denunció ante el director ejecutivo de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (Anpdh), Roberto Petray, que él y su familia son presuntamente víctimas de acoso y persecución de lo que llamó paramilitarismo en el país.
Según Figueroa, las presiones en contra de su familia y hasta de amigos empezó después que se conoció que su padre Marvin Figueroa se alzó en armas contra el gobierno inconstitucional de Daniel Ortega, bajo el alias de “Comandante Nicaragua”.
El denunciante alegó que él no ha visto a su padre desde el 6 de noviembre del año pasado, cuando tomó la determinación de dejar su casa y familia, por lo que considera su lucha por la democracia.
Y esto fue porque según dijo: “Mi papá ya no dormía, ni comía tranquilo, lo hostigaron hasta que hicieron que se fuera… el hombre estaba trabajando muy bien”.
Figueroa denunció que ha desistido de ir a la finca, en el sector de Siuna, por conocer que los llamados CPC de la zona le controlaban su entrada y salida, a quién visitaba y los contactos que hacía.
“Todo un control absoluto de una inteligencia y un paramilitarismo”, expresó el denunciante, tras afirmar: “Me siento acosado por las autoridades de Nicaragua”.
También denunció que el 26 de febrero, en el sector de Las Barandas, Siuna, cerca de la propiedad de su familia un amigo de su padre fue herido por tres encapuchados.
Figueroa dijo que lo alertaron de la existencia de “un plan conspirativo en contra de mí y de mi familia… para que mi padre deponga las armas, ya son planes maquiavélicos esos… mi familia teme”.
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