La oveja negra de la familia

Nuestros hijos son inmensamente maravillosos, con sus grandes diferencias, las que debemos conocer, respetar y saber orientar si no son las aceptadas por nuestro código de comportamiento.

Psicóloga

Nuestros hijos son inmensamente maravillosos, con sus grandes diferencias, las que debemos conocer, respetar y saber orientar si no son las aceptadas por nuestro código de comportamiento.

Tenemos estándares de conducta que a veces se vuelven patrones de mucha exigencia, deseando que todos sean uniformes y que nuestros hijos solo posean cualidades. Cabe señalar que esto es un capricho difícil de conseguir, pues somos únicos, cada ser tiene características propias, cualidades y defectos.

Cuando uno de los hijos que bien puede ser él o ella, se diferencia porque es rebelde, porque no llena las expectativas, es menos talentoso, se convierte esto en un desafío .

Al tornarse improductivo el esfuerzo por conseguir mejores resultados, nos encontramos que en la familia hay una “oveja negra ”.

Llega un torrente de comparaciones, discriminaciones, castigos, amenazas, maltratos psicológicos que marcan al individuo, alejándolo aun más de poder alcanzar la superación esperada por los infortunados padres.

Cuando lo más sabio es ayudarle a crecer, a reorientarle en el camino elegido por él. Además corregirlo sabiamente y brindar amor por igual a todos sus hijos.

Después de todo nadie nace con atributos, somos nosotros los que vamos ayudándoles a crecer, este es un camino arduo y hay que atravesarlo con amor y paciencia.

Además nos toca hacer virtuosa la educación de nuestros amados hijos.

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