Desagregación de la red

Con la rápida evolución de los mercados de telecomunicaciones, es cada vez mayor el número de países en donde las políticas sectoriales exigen a los operadores establecidos suministrar a sus competidores el acceso a componentes desagregados de la red.

Ing. Hjalmar Ruiz Tückler*

Con la rápida evolución de los mercados de telecomunicaciones, es cada vez mayor el número de países en donde las políticas sectoriales exigen a los operadores establecidos suministrar a sus competidores el acceso a componentes desagregados de la red.

Por desagregación se entiende generalmente la provisión de componentes de la misma en forma individualizada. Esto permite a los operadores que se interconectan acceder a un elemento de la red sin la obligación de pagar por otros elementos integrados en un servicio de interconexión.

Las nuevas prácticas internacionales y nacionales, obligan a la provisión de ciertos elementos, funciones, servicios e instalaciones físicas de forma desagregada.

Estos elementos, funciones y servicios pueden estar asociados con instalaciones de transmisión o de conmutación, o también con instalaciones informáticas, tales como bases de datos, que apoyan la provisión eficiente de los servicios de telecomunicaciones. No obstante, en algunos países, las decisiones acerca de qué componentes desagregar y cómo desagregarlos corresponden en ocasiones a los operadores que negocian acuerdos de interconexión.

El propósito de las políticas de desagregación es reducir las barreras técnicas y económicas a la entrada al mercado. Los cuantiosos costos de capital que supone duplicar las redes establecidas constituyen un obstáculo a la implantación de nuevos operadores, que pueden no estar dispuestos a financiar la construcción de redes completas, aunque sí a establecer partes de tales redes.

Si el marco de reglamentación lo permite, los nuevos competidores podrían obtener del operador establecido componentes de la red como capacidad de conmutación y líneas de acceso en otros lugares, lo cual les permitiría combinar de manera eficiente sus propios elementos de red con los del operador establecido.

Está más que demostrado, que la posibilidad de combinar los elementos de red propios con los del operador establecido aumenta la viabilidad comercial de la entrada de nuevos operadores en muchos países y, por tanto, promueve la competencia.

El documento de referencia de la Organización Mundial de Comercio estimuló considerablemente la tendencia a la desagregación. En ese instrumento se señala que los proveedores importantes deben proveer interconexión en forma suficientemente desagregada para que el proveedor no pague por los componentes o las instalaciones de red que no necesite para suministrar servicios.

Aunque apoya las políticas de desagregación esta disposición es bastante general y da escasa orientación para aplicar políticas de desagregación nacionales. En nuestro caso este tipo de acciones se especificaron más detalladamente en el DR-Cafta, pero aún no se han implementado, en detrimento de la oferta de servicios a los consumidores.

No obstante, una política nacional de desagregación obligatoria presenta, entre otras, la desventaja de que puede disuadir de construir componentes de red eficaces y menoscabar una competencia basada en la infraestructura.

Sin embargo, los inconvenientes se ven de sobra compensados por las ventajas en las nuevas ofertas de servicios y el uso óptimo y eficiente de infraestructura de red. Indudablemente, la racionalidad de estas políticas depende de organismos reguladores que mediante acciones regulatorias fijen las directrices correctas de precios y de desagregación.

*Consultor

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