Por Arnulfo Agüero
Pasó de cantar rancheras mexicanas en el restaurante Bohío de Diriamba, a interpretar sones nicaragüenses acompañado de la Camerata Bach, Carlos Mejía y Los de Palacagüina, debutando en la Catedral Metropolitana de Managua en el concierto navideño y recientemente en la Plaza de la Independencia en el VIII Festival Internacional de Poesía de Granada.
“En un chavalito que pasó del anonimato a ser un cantante profesional en escenarios mayores”, dice el cantautor Carlos Mejía Godoy descubridor del talento musical del niño diriambino Marlon José Rocha Castro, de ocho años, quien también cantó para La Pastorela nicaragüense.
Hace seis meses sorprendió al mismo Carlos y Los de Palacagüina, cuando Marlon cantó una de las rancheras de Pedrito Fernández en el local en la Alianza Francesa de Diriamba, donde se encontraban para brindar uno de sus conciertos.
“Nos quedamos asombrados de encontrar su afinado timbre de voz, su cuadratura, sentimientos, proyección y gestos. Le pregunté a su madre Mabel Castro, ¿en qué escuela se había formado?, me respondió que en ninguna. ¡Es increíble!”, recuerda Carlos con admiración.
Esta tierna declaración de amor a primera vista, motivó al cantautor a componerle la canción de romance picaresco Pecadito de amor.
Su ritmo es una especie de bachata, se producirá un videoclip y esperan poder lanzarlo al mercado internacionalmente.
“Voy a sacar un disco con la canción Mi pecadito de amor, que habla de María del Mar. Ella es bonita y tiene mi edad”, confiesa Marlito, quien ya tiene su pequeño récord musical.
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Él cantaba rancheras mexicanas de mesa en mesa y a altas horas de la noche en bares y restaurantes de Diriamba. “A este niño hay que sacarlo de este ambiente, porque lo puede dañar”, se dijo el cantautor, por lo que decidieron apoyarlo. Ahora Marlon es invitado especial a los conciertos de Los de Palacagüina.
Así surgió esta pequeña pero brillante estrella del canto nicaragüense y su debut fue en grande. El pasado 22 de diciembre, como un especial del Concierto de Aires Navideños Nicaragüenses Alemanes, Marlon cantó Un gajo de chilincocos, y Quincho Barrilete , acompañado por la Camerata Bach y Carlos Mejía.
Esa noche los aplausos prolongados fueron para Marlon, quien vestía una camisa de huipil blanca y un sombrerito de palma. Fue su primera vez y la naturalidad, seguridad y calidad con que cantó fueron reconocidas por el público que se puso de pie.
Su segunda presentación fue en la Plaza de la Independencia, el pasado 17 de febrero, y estuvo repleta de granadinos, turistas nacionales, extranjeros, y más de un centenar de poetas del mundo, que participaban en el VIII Festival Internacional de Poesía de Granada.
Su hazaña se repitió, esta vez en plaza abierta, con más méritos: lanzó su primera canción inédita, Pecadito de amor, con letra y música de Mejía Godoy. También cantó Quincho Barrilete, El indio caraceño, canción de su coterráneo, Sergio Tapia, y Salutación a María.
Marlon comenzó a cantar y ensayar junto a su padre, del mismo nombre, a los tres años.
A los cinco se aprendió la canción La mochila azul, de Pedro Fernández; luego, Mamá soy Paquita, Hermanitos míos, Música del cielo, y La mujer de Pedro Blanco, las que cantaba de mesa en mesa en los restaurantes Vilas y Mi Bohío.
Ahora por sus presentaciones recibe una ayuda de 3,200 córdobas al mes, y cuando son actividades principales, 50 dólares. Está recibiendo clases de solfeo y continúa estudiando el tercer grado de primaria en la Academia Santa María, en su lugar de origen.

