Ana Salgado Psicóloga
www.tusexosentido.com
Nacemos, crecemos, nos reproducimos… y la vida no vuelve a ser igual. Una de las crisis más documentadas de las relaciones es el nacimiento de los hijos. La otra crisis marital reconocida es la del “nido vacío”, que consiste básicamente en que después de 20 años de pañales, tareas, idas a traer a las discotecas, los “niños” se vuelven adultos independientes y se van a hacer su vida (o por lo menos eso esperamos), y de pronto solo quedan tú y él.
Antes de los niños (AN) somos un hombre y una mujer que se aman y construyen una vida juntos. Después de los niños (DN) nos cuesta seguir percibiéndonos como algo más que no sea padres. Cuesta que el tema “hijos” no reemplace el tema “nosotros” en los pocos momentos de verdadera intimidad que nos queda. Cuesta que las salidas no sean todas familiares, reemplazando las salidas de pareja. Y cuesta resistirse a los niños que invaden el cuarto y la cama “de papá y mamá”, y desplazan la vida sexual que antes disfrutábamos.
La defensa de la pareja como pilar de la familia, además como TU proyecto personal de vida debe ser una lucha sin cuartel y sin descanso: es necesario darle tiempo de calidad a solas, cuidar de sus integrantes y asegurar intimidad, afecto y sexo (del bueno) para que sea un placer estar en ella.
Este esfuerzo da como resultado padres felices (que son los únicos que pueden criar hijos felices) y más aún, te asegura que DN tengas contigo al compañero con el que has construido una vida propia.
Si no le has dedicado tiempo a tu vida en pareja, lo que te queda DN es un señor desconocido al lado, con quien tienes rato de no hablar (mucho menos tocar) y con el que ya no tienes nada en común. Y les toca voltear a ver los restos erosionados de la vida que estaban empezando a construir AN, para ver si 20 años después, algo se puede rescatar.
Pero este nuevo comienzo toca a los 50, ya cansados, sin el combustible que dan el enamoramiento y la pasión del principio y con alguna que otra herida que ha dejado la tarea de ser padres. Solo de pensarlo me canso, ¿a ti no?
Ver en la versión impresa las paginas: 10