Edgard Rodríguez/ Zona de Strikes
Equipos como los Yanquis o Boston no necesitan grandes transformaciones para saltar al terreno en busca de las victorias. Necesitan que les funcione lo que tienen.
Aun así, hacen ciertas modificaciones en busca del balance que les permita poder ganar en la temporada. Estos equipos no salen a competir. Desean ganar cada año.
En el caso de los Yanquis, su última movida ha sido la firma de Raúl Ibáñez, el jardinero de origen cubano, contratado ayer por 1.1 millón de dólares, más una serie de incentivos, vinculados a su actuación con el bate.
Ibáñez es un respetable bateador zurdo, quien sin embargo, está en el crepúsculo de su carrera iniciada en 1996 con los Marineros de Seattle. También ha jugado en Kansas City y Filadelfia.
Durante su carrera tiene promedio de .280, con cuatro campañas sobre 100 remolques y siete con más de 20 jonrones, incluyendo la del 2011, cuando despachó 20 tablazos a las tribunas.
Sin embargo, el año pasado tuvo sus más bajos promedios de bateo (.245) y embase (.289) de su carrera. Pero 84 carreras impulsadas y 20 jonrones son cifras considerables, que además indican que conserva punch.
Ibáñez ganó la pelea entre los también veteranos Johnny Damon, Hideki Matsui y él, por ser el bateador designado de los Yanquis contra los lanzadores derechos.
Ibáñez tiene dos ventajas claras sobre Matsui y Damon. Es mejor defensor, lo que le dará más flexibilidad al manager Joe Girardi, que piensa usar ocasionalmente como designados a Derek Jeter y Alex Rodríguez para darles cierto descanso. Y lo otro, tiene más poder.
El Yankee Stadium es un parque favorable para bateadores izquierdos. Y ante lanzadores derechos, Ibáñez acumuló en el 2011 .256, pero también 16 jonrones y 60 remolques. Así que es, teóricamente, la pieza correcta. El designado ante zurdos será Andrew Jones.
Además, Damon, quien sigue siendo agresivo, es un jardinero de discreta defensa ahora y pobre brazo desde hace rato. Matsui ha bajado su ritmo en promedio y al igual que Damon defiende mal, tira mal y sin poder.
Así que a pesar de no ser una movida trascendental, añadir a Ibáñez termina de darle forma a la alineación de los Yanquis, que debe volver a producir muchas carreras y ahora con un staff de picheo mejorado.
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