Lucía Vargas
Cuando la pequeña Sofía Friedman tenía 5 años —ahora tiene 13— y rompió un chanchito donde había ahorrado cinco dólares, entregó el preciado tesoro a su abuela para que se los entregara a los niños de Nicaragua.
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Así comenzó la historia previa a la construcción de la escuelita de la comarca Contadero, de Nandaime. “Eso me emocionó mucho y de ahí iniciamos el proyecto de la escuelita, todos los años traemos mochilas que mi nieta colecta en su escuela y ahora vamos a construir un pozo en la nueva escuela”, citó Letzbia Peirano, del Club Rotario, de Jinotepe y abuela de la pequeña.
Peirano, quien posee una finca en el sitio, donó una manzana de tierra en Contadero, donde el Mined ya construyó la nueva escuela, pero aún está pendiente de puertas y ventanas.
Dijo que uno de los sueños de su fallecido esposo, Luis Peirano, fue que los chavalos recibieran clases en un lugar digno.
ENTREGAN ÚTILES ESCOLARES
Recientemente los niños de la escuelita recibieron mochilas con cuadernos y demás útiles escolares, de parte de miembros del Club Rotario, de Jinotepe.
La entrega se hizo con ayuda del Club Rotario de Monterrey Pacific. Dayana Giamacho, quien encabezó la delegación de los rotarios de Monterrey, calificó de gratificante el contacto con los niños de Contadero, pues asegura que su organización busca dar la mano al que más lo necesita. Explicó que también apoyan a los niños de Los Quinchos, en San Marcos, Carazo.
Luis Gutiérrez, presidente del Club Rotario de Jinotepe, dijo: “Dimos 250 (mochilas) en total, beneficiamos a cuatro escuelas de Carazo y culminamos aquí en Contadero, porque una de nuestras miembros tiene contacto con esta zona”, dijo Gutiérrez.
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