Róger Almanza G.
Vestida de blanco en la sala de su casa, la mujer cuya voz es de las más prestigiosas de Nicaragua, se acomoda en una silla para atender esta entrevista. Su nombre es Norma Helena Gadea que a propósito de invitarnos a su concierto En nombre del amor este 14 de febrero en Estelí, nos muestra su corazón y nos habla de sus amores, tristezas y alegrías.
:::Si su música tuviera un nombre ¿cómo la llamaría?
Definitivamente “alma”… es que la música me sale del alma. No puedo cantar lo que no siento.
:::Eso quiere decir que cada letra que elige trata de su vida…
Cada una tiene una dosis de vida, a través de las letras de otros porque yo solo soy intérprete. Siempre elijo las canciones que me llegan al alma.
:::Esas que le gustan...
Además, antes del gusto, es creer en esa canción. Si esta canción me hubiese tocado hacerla a mí, preguntarme si yo hubiese sido capaz de hacerla. Son muchas preguntas que me hago sobre la canción después de que reconozco que me gusta.
:::Imagino que cuando esa canción le toca el alma no es difícil mostrarlo en el escenario. Sería interesante saber qué pasa cuando usted sube a uno.
Siento una necesidad de compartir esa canción. Como artista a veces se siente esa necesidad de que esa canción, ese sentimiento que te inspira debe ser compartido, y esta es mi razón de ser artista, el compartir este sentimiento a ese público que puede ser maravilloso o en otras ocasiones hay que conquistarlo.
:::Como el amor…
Sí. Es un asunto de magia, de encantamiento y yo debo tener esa capacidad.
:::Así como el enamoramiento o es a primera vista o se va poco a poco…
(Ríe) He tenido la fortuna de que casi siempre el enamoramiento con el público es a primera vista, pero a veces me toca enamorarlos y voy escudriñando sus sentimiento y es difícil.
:::Sobre todo si algunas personas en el público no saben quién es. ¿Se molesta cuando eso pasa, cuando alguien no la reconoce?
No pasa nada. Yo soy una persona aterrizada, con los pies bien puestos sobre la tierra, la cabeza bien puesta sobre los hombros. No soy una mujer que vive en las nubes o que vive del glamour ni del oropel de la fama. Yo sé que la gente me quiere, lo siento en sus abrazos, en sus saludos.
:::Pero le gusta cuando la detienen en la calle…
Sí. Ahora con esto de los celulares me piden tomarme fotos con ello…
:::Eso podría ser incómodo a media calle o en el supermercado…
No, para nada. Me encanta. Además los guardias de seguridad muchas veces no me dicen mi nombre, a veces me llaman doña Marina o doña Katya. Ellos saben que uno canta pero no saben el nombre.
:::¿Ni eso le molesta?
Ni eso. Me encanta que sepan que existe doña Marina y Katya. Que existen otras mujeres que cantan.
:::A los famosos les molesta eso…
A mí no. Ya te dije que me considero una mujer muy ubicada.
:::Pero en algún momento la fama pudo haberla desubicado.
No. Jamás.
:::¿Cómo lo logra? Porque hay muchos famosos que aunque estén comenzando exigen ese reconocimiento.
Suele pasar, pero a mí no me pasa eso porque el origen de nosotros es desde el corazón de la gente. Nosotros no nacimos en un concurso de canto, nosotros nacimos al fragor de una lucha. Tuve la bendición de pertenecer a una familia de artistas y Dios me concedió ese don de tener una voz poderosa que empecé a compartir en las calles, en los parques y me he ganado un lugar a pulso.

:::Imagino que también le tocó duro, como a muchos artistas.
Tengo más de cuarenta años de carrera. Un artista aterrizado lo que más tiene es dignidad y no esperás reconocimiento de nadie. El reconocimiento te lo da la gente, tu público. Las medallas en mi vida están escasas gracias a Dios, pero sí tengo el amor de un pueblo que yo siento en el alma y el corazón.
:::Eso es lindo. Pero ¿qué es lo más duro?
Lo más difícil es no tener ni siquiera acceso a un seguro como artista, como quien ejerce esta profesión. El artista se compra su seguro. En mi caso yo espero un concierto para cubrir gastos como de mis medicamentos que mensualmente los requiero. En su momento también fue difícil para mí el separarme de mi hija por varios meses para ir a cantar lejos, esto puede ser normal, pero lo que más angustia a todos los artistas es la inseguridad económica.
:::Pero los conciertos dan dinero…
Sí. Hay artistas que tiene más suerte que otros y tienen más conciertos o tienen a alguien que les promueve más o que tienen más contactos.
:::Pero con su talento usted puede tener esa promoción.
Yo no sé. Yo no he querido hacer una carrera de gran envergadura a nivel internacional aunque si hubiera tenido el toque de suerte de encontrarme con alguien que promoviera mi voz quizá estaría en otras condiciones. Pero decidí vivir en Nicaragua, luchar mi vida en mi país que es uno de mis grandes amores.
:::Uno da todo por sus grandes amores. ¿cómo se siente cuando Nicaragua pasa por procesos que la empañan?
Nicaragua me duele mucho. El amor es doloroso. Igual el amor que le tengo a Nicaragua. Estoy tan enamorada de este país y me duele todo lo que le pasa. Me duelen las desigualdades, las injusticias, todo esto que estamos viendo y que causan dolor a la gente. Me duele que quieran hacer creer que aquí todo es alegría y paz, que todo es bueno y no es cierto. Nicaragua tiene una cara de dolor que no la quieren mostrar, la sabemos porque la sentimos. Aquí hay otro país detrás de lo que dicen todos esos rótulos. Un país soterrado, por eso me duele Nicaragua.
:::Sé que solo es intérprete pero este gran dolor o este enorme amor la deben inspirar. ¿Ha escrito algún tema?
He hecho algunas cosas en algún momento de mi vida pero transmitir, sentir y entregar al momento de interpretar es tan trabajoso como el escribir. ¿Imagina qué sería de los que escriben y no pueden cantar?
:::Entonces ensaya siempre… quizá hasta en la ducha como el resto de mortales…
(Ríe) Yo siempre canto y sobre todo en la mente ando las canciones repasándolas. Cuando una canción me pega, hasta dormida me ronda la mente y así paso dándole vuelta hasta encontrar la intención que le quiero dar a ese tema.
:::Pero siempre hay una preferida…
Es que son distintos sentimientos y cada una tiene su propia magia. Cuando canto las canciones de Camilo Zapata, Carlos Mejía y Luis Enrique, a mí se me eriza el cuerpo. La canción que yo le canto a mi hija, siento una ternura increíble. Yo experimento todas las emociones que las canciones me dan. Gracias a la vida me transmite una emoción incomparable.
:::Como Flor de pino …
También. De Flor de pino tengo los más lindos recuerdos. La inicié a cantar en los años setenta y luego en los años 80 tuvo otra connotación. Los niños de la calle, que en ese entonces eran pocas calles, que me veían pasar me saludaban con un “adiós flor de pino”. Y luego cantar Flor de pino en los noventa cuando perdimos la revolución tenía otra emoción y si la canto ahora en el 2012 será totalmente diferente. La música es infinita en sus sentimientos.
:::La música alimenta el alma y a usted le da felicidad, pero debe tener más momentos felices…
Primero soy feliz cuando estoy con mi familia. Cuando estoy con mi hija. Cada Navidad que mi papá pasa con nosotros y nos hace el nacimiento e ilumina la casa en Ocotal. Me da felicidad cuando finalizo una interpretación y está lista para cantarla. Cuando me engancho en un escenario a cantar.
::::¿Su problema con la diabetes que recién se la diagnosticaron la pone triste?
Yo me he complicado porque también tengo problema con la obesidad. Y ahora que me declararon diabética asusta un poco, pero no le voy a enfocar mis energías. Sé que me tengo que cuidar, por el momento no necesito inyectarme insulina ni nada de eso, pero sí seguir un tratamiento, cuidar la alimentación que es lo más terrible porque debo evitar algunas comidas que me encantan.
:::Pero le debe dar miedo que por la obesidad o la diabetes no vuelva a subir a un escenario…
Si no puedo estar de pie estaré en una silla de ruedas. Mientras esté con mi corazón, cerebro y garganta te aseguro que estaré cantando.
:::¿No renunciaría por nada a cantar?
Nunca. Jamás. Eso nunca. Yo voy a morir como decido vivir. Así que dejaré de cantar hasta que Dios quiera.
:::Y es que su voz ha sido el mayor regalo que le dio la vida…
Sí. Además de mi hija Candelaria.
:::¿Por qué no volvió a casarse?
Yo me separé cuando mi hija tenía 2 años. Se trataba de un hombre ausente.
:::Pero no era difícil encontrar de nuevo el amor. Usted es guapa, talentosa…
Esas son cosas del destino y la vida. Soy demasiado exigente con algún compañero. Aprendí a administrar la soledad, a darle el gusto y vivir para mi hija.
:::Pero la soledad hace daño. Me refiero a la ausencia de una pareja.
No hace daño. Creo que se puede vivir sin pareja. Seguramente yo pude ser monja y de esas de claustro. Pero la música se pegó una enrollada conmigo que me dejó en los escenarios en vez de los conventos. Pero puedo vivir sola y no es que he renunciado al amor, si yo vivo enamorada del amor pero he optado por vivir sin pareja.
:::Como madre soltera…
Yo no soy madre soltera. Lo que pasa es que no podemos poner títulos así. Soy madre. Hay muchas mujeres que pueden tener al hombre al lado pero no juega ningún rol porque la que lucha es la mujer. En mi caso fue un hombre ausente, nos separamos y me enfrenté a la vida con mi hija como mi mayor orgullo, el mayor premio que me dio la vida.
:::Imagino que llevan una relación más que fuerte…
Es una relación madura. De madre a hija y de amigas. Tenemos diferencias normales, pero el amor que hay entre nosotras está a prueba de todo. Ella piensa diferente, tiene otros conceptos. Yo formé a una persona individual.
:::Pero ella también optó por el arte…
Si, le encanta la fotografía. Así que jamás quise hacer un clon mío de ella. Tiene su propia personalidad y su propio manejo de su vida.
:::¿Se parece a usted?
Ella es única. Tiene el carácter distinto al mío. Ella lo forjó. Es una mujer maravillosa, más fuerte que yo. Formó su propia vida el día que me dijo que se iba pensé que me iba a morir. Se fue a Buenos Aires.
:::Y no se murió…
(Ríe) Y aquí estoy y la sigo apoyando en todas sus decisiones. Una madre siempre quiere tener a sus hijos cerca, pero no podía ser egoísta porque yo a su edad ya hacía lo que mi alma me pedía. Ya cantaba contra Somoza, parecía chavala loca en la universidad con tres años de andar en la revolución, ya había viajado a Europa y mi padre, creo, que ni sabía dónde andaba yo, solo me miraba subir a un avión y listo. Así que nunca voy a impedir que mi hija pelee por su sueños.
:::La apoya en todo…
Siempre la apoyo, a veces en contra de mis sentimientos de madre. Es una artista y sé que tendrá un futuro bueno y la esperan grandes logros. Su ritmo de vida trastorna toda la quietud de mi soledad y eso me encanta.
:::¿Se da cuenta cómo sonríe cuando habla de su hija?

(Los ojos se le llenan de lágrimas)… Esta niña es mi motor.
:::Norma Helena chavala, ¿qué sueño le faltó concluir?
Estudiar más música. Me pesa mucho. Me hubiera fascinado ir a Italia a cantar en el Teatro Alla Scala, ese es un gran sueño.
:::El 14 de febrero tiene su más cercano concierto… en el Día del Amor y la Amistad.
Es una fecha que me gusta. A pesar de otras razones por las que la inventaron, la amistad se debe celebrar. Es una sentimiento que se cultiva. El amor mueve la tierra. El amor es la esencia, la herencia más grande que podemos dejar a la humanidad.
:::Este concierto será en Estelí, cercano a su ciudad, Ocotal… ¿extraña el norte o me equivoco?
Extraño mi tierra. Yo tengo que quedarme allá, de viejita quiero regresar a mi casa grande de corredores y olor a tierra fresca.
:::Allá la van a enterrar, espero que ya haya pedido eso…
Sí. Que digan allá nació y allá quedó. Hablando de eso es interesante que cuando me ha tocado estar hospitalizada no sé cómo se dan cuenta la gente de las funerarias, que llaman a casa ofreciéndome sus servicios. Yo solo les digo que ya tengo mi pedacito de tierra en Ocotal. Lo último que quiero es quedarme en el calor de Managua. En Ocotal están mis raíces.
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