Mabel Calero
Para llegar a la escuela Frederick, en la comunidad de Mirazul del Llano, Carazo, los alumnos deben recorrer más de un kilómetro de camino polvoso, donde la delincuencia azota.
Otros colegios han servido como guarida de delincuentes en horas nocturnas, debido a que no cuentan con un muro perimetral o tienen la malla deteriorada.
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Esta es una escuela rural de primaria y ahora está desprotegida porque se robaron toda la malla que definía el perímetro escolar.
“Hoy llegaron a avisar a mi casa que se robaron la malla de la escuela anoche, anteriormente ya se habían robado un panel solar, la comida escolar, el tanque de almacenamiento de agua, y realmente ya no aguantamos esta situación”, sostuvo el profesor Manuel Salvador Reyes, quien trabaja en esta escuela desde hace 14 años.
Esta no es la primera vez que se registran robos en esta escuela. Sin embargo, aunque se denuncian las autoridades nunca han detenido a nadie, según el director.
Al igual que este centro escolar otros colegios ubicados en las zonas rurales, además de estar a largas distancias, carecen de buena infraestructura y se prestan para “guaridas” de delincuentes.
En la delegación departamental de la Policía aún se desconocen las medidas que tomarán en el plan de seguridad escolar de este año.
No obstante, ayer la Policía Nacional anunció que para este año desplazarán a 5,835 agentes de seguridad que vigilarán a 10,802 escuelas.
La vigilancia se extenderá hasta por las noches, según el comisionado Francisco Díaz, subdirector de la Policía Nacional.
ESCUELAS AFECTADAS SIN RESPUESTA
El año pasado la escuela Santa Juana, de Diriamba, denunció el robo de tres puertas.
Un año antes se le habían robado seis puertas. La escuela pasó quince días a la intemperie y las autoridades no detuvieron a nadie.
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