BRASILIA/AFP
Los países deben decidir si están con el pueblo sirio o el «régimen represor» de Bashar al Asad, dijo la jefa de la diplomacia de la UE, Catherine Ashton, en una entrevista publicada el sábado en vísperas de su llegada a Brasil en busca de apoyo para poner fin al gobierno de Damasco.
Ashton reiteró que Asad debe dejar el poder y pidió el respaldo de Brasil a las resoluciones de la ONU a favor de la transición democrática en Siria, envuelta en una espiral de violencia desde el inicio de la represión de la revuelta contra Asad en marzo de 2011, según declaró al diario Estado de Sao Paulo.
«Nuestro mensaje para un socio como Brasil, así como para los miembros del Consejo de Seguridad, es el de pedir apoyo al borrador de resolución sobre Siria, presentado por la Liga Arabe», dijo la responsable de la UE (Unión Europea).
«El Consejo de Seguridad necesita actuar frente a la gravedad de la situación en Siria. Los países necesitan decidir si están del lado del pueblo sirio y su aspiración legítima de democracia o del lado del régimen represor», agregó Ashton.
La responsable diplomática se reunirá el lunes en Brasilia con el canciller Antonio Patriota en el marco de una visita de cuatro días. Brasil, sexta economía del mundo, promueve una reforma de la ONU para convertirse en miembro permanente del Consejo de Seguridad.
Además del tema sirio, los funcionarios discutirán sobre la situación en Irán, tras las sanciones europeas a sus exportaciones petroleras a raíz de su programa nuclear, que los iraníes reivindican como pacífico pero que las potencias occidentales sospechan tenga fines bélicos.
Ashton dijo que las sanciones buscan llevar a Irán a negociar su plan nuclear. «Sobre eso, creo que Brasil y la UE están en la misma sintonía, y creo que Brasil también querrá ver a Irán retomando las negociaciones», sostuvo.
Brasil envió en agosto pasado una controvertida misión diplomática a Siria para dialogar con el presidente Bashar al Asad.
Bajo el gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010), Brasil y Turquía mediaron en 2010 un acuerdo nuclear con Irán que no fue aceptado por Europa ni Estados Unidos.
Pero bajo la presidencia de Dilma Rousseff, que comenzó hace poco más de un año, Brasil apoyó en la ONU la creación de un mandato de relator especial para evaluar la situación de los derechos humanos en Irán, mostrando un cambio de posición respecto al gobierno de Lula, que se abstenía en temas iraníes.