Edagard Rodríguez /Zona de Strikes
Aunque ya no esté entre nosotros, siento un profundo respeto por Alexis Argüello. Él abrió el camino a la grandeza, nos quitó los complejos y puso a Nicaragua en el mapa del deporte mundial.
Seguramente habrá más campeones del mundo que lleguen incluso a superarle en cifras, pero es difícil que haya otro púgil que cale tan hondo en el sentimiento popular hasta volverse ídolo.
Sin embargo tengo la convicción que la más grande hazaña realizada por un nica en el plano deportivo corresponde a Denis Martínez y su Juego Perfecto en 1991 ante los Dodgers. No hay nada mejor que un Perfecto.
Y mi pretensión no es una comparación de Denis o Alexis. Mas intento señalar que aún con el dolor que causa la pérdida de Argüello, aún podemos celebrar que tenemos a Denis, a quien se dedica la XXI Premiación Anual de la Crónica Deportiva mañana.
Igual que Argüello, Denis fue capaz de superarse a sí mismo, que es quizá el más grande logro que puede llegar a conseguir un ser humano. A través de la vida hay tantas distracciones y atajos que es difícil mantener el enfoque. Martínez lo hizo.
Solo así se podría llegar a registrar una carrera brillante y extensa como la de Martínez, quien se sostuvo 23 años al máximo nivel, mientras ganaba 245 partidos, la barra por la que aún se mide a los lanzadores latinoamericanos en las Grandes Ligas.
Mejor aún, fue el enderezamiento que hizo de su vida, luego que adicciones amenazaron con truncarla. Pero se levantó hasta convertirse en un ejemplo, que aún hoy día, se torna más brillante y difícil de emular.
Ser buen lanzador al máximo nivel, es una meta lograda por Denis. Y ser mejor persona cada día, es algo en lo que concentra su mayor esfuerzo el angosto chavalo nacido en Granada, y al igual que sobre el box, su récord fuera del campo es positivo.
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