Hjalmar Ruiz Tückler (*)
La práctica reciente muestra que las acciones regulatorias tienen influencia directa sobre las tendencias de inversión en el sector de las telecomunicaciones.
En general, el rol del regulador es una situación compleja de delinear de forma clara. En la mayoría de los países de Latinoamérica, los reguladores deben cumplir roles diversos y muchas veces con intereses contrapuestos.
Esto, dado que deben ejercer, por una parte, la promoción del desarrollo del sector incentivando las inversiones en las redes de telecomunicaciones, y por otra, desarrollar un rol subsidiario incentivando las inversiones en sectores de menor desarrollo de la población o de aislamiento geográfico o de otro tipo; o bien, velar por el cumplimiento normativo o legal de las empresas del sector en función del bienestar de los usuarios o población en general, medido frecuentemente por las tarifas y la calidad de los servicios provistos por las empresas.
El rol que ejerce el regulador al establecer medidas correctivas, tales como niveles de precios o estándares de calidad de servicio, casi siempre están dirigidas a propiciar la corrección de alguna falla o situación indeseada en el mercado o directamente sobre una determinada empresa, en función del bienestar social agregado.
Estas acciones también deben ser coherentes con los objetivos sectoriales y la política de desarrollo económico impulsada en un país determinado.
Visto lo anterior, podemos convenir que un aspecto fundamental para el regulador es la cuantificación de inversiones y el traslado de las mismas a tarifas de los diferentes servicios sobre la red.
Lo anterior desde luego a partir de la estimación de demanda en abonados o suscriptores y tráficos, por lo tanto es necesario desarrollar el diseño de la red de la empresa eficiente, para una vez determinadas las cantidades requeridas de cada componente o elemento de red, determinar el nivel de inversiones y gastos asociados a la infraestructura, que luego será determinante para la estructura tarifaria.
El resultado debe ser una red que provea de servicio a los usuarios, al nivel de calidad requerido, al mínimo costo posible, y dentro de las restricciones técnicas y económicas respectivas, como por ejemplo, las de disponibilidad de espectro radioeléctrico o emplazamiento de radiobases y las restricciones presupuestarias de recursos de inversión disponibles. La red deberá incluir toda la infraestructura estrictamente necesaria para prestar los servicios de telecomunicaciones que están sujetos a regulación tarifaria. Es decir, que la estructuración tarifaria pasa primero por optimizar las inversiones y por tanto estas deben ser inversiones eficientes, sobre infraestructura eficiente.
Por tanto se debe desarrollar el diseño de la red de la empresa eficiente, para una vez determinados las cantidades requeridas de cada componente, determinar el nivel de inversiones y gastos asociados a la infraestructura de Red de Acceso, Transmisión, Conmutación, Gestión de Operación y Mantenimiento, Plataformas de Servicios y Sistemas de Explotación requeridos para la prestación óptima de los mismos de acuerdo a la calidad y oportunidad establecidos en el marco regulatorio.
(*) Consultor.
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