Nadie es perfecto…

La naturalidad de los pequeños retoques ha ganado definitivamente la batalla al bisturí. Ahora, prima la corriente de la naturalidad, de la frescura, de los rostros con expresividad, sobre todo con vida.

Agencias/Vida

La naturalidad de los pequeños retoques ha ganado definitivamente la batalla al bisturí. Ahora, prima la corriente de la naturalidad, de la frescura, de los rostros con expresividad, sobre todo con vida.

“Lejos quedaron aquellos rostros hieráticos producto de la silicona y el exceso de botox”, apunta la doctora Josefina Royo, del Instituto Médico Láser, partidaria de “la corrección parcial controlada, técnica que evita la voracidad correctiva a fuerza de transigir con los defectos que gustan, que resultan simpáticos”.

DETALLES

Directamente relacionadas con la expresividad, las líneas de expresión que aparecen en la frente, en el entrecejo, en el surco nasogeniano y en el contorno de los ojos, son una característica privada y particular de cada individuo.

Las líneas de expresión también llamadas arrugas dinámicas surgen cuando se fruncen los músculos suprayacentes y desaparecen cuando se relajan. “Hoy, la mayoría de ellas se borran con infiltraciones de botox, técnica cada vez más depurada por la medicina estética”, explica la doctora Gemma Pérez Sevilla.

Como el melasma (paño), las efélides, llamadas vulgarmente pecas, son acúmulos de melanina sin incremento de melanocitos, propias de una piel con menor capital solar, bien sea por capricho de la genética o por abusar del sol sin la protección adecuada.

Sea como sea, las pecas se perciben como un signo simpático de juventud, tal es así que en la década de los sesenta las mujeres se las pintaban sobre los pómulos y la nariz. Lamentablemente, con el paso del tiempo se confunden con los lentigos, que aparecen de forma precoz y con mayor densidad en los cutis que han sufrido el sol en exceso.

Hasta ahora, las arrugas del surco nasogeniano se rellenaban por sistema sin tener en cuenta que en muchas ocasiones esas arrugas resultaban bellas, favorecedoras y de gran personalidad.

Distinta al hundimiento producido por la caída del triángulo graso centro-facial y malar, esta arruga de la risa se debe al movimiento continuado de los músculos cigomático y risorio, cuya disposición y potencia produce una fractura cutánea a ambos lados de la comisura de los labios.

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