Oscar González Morales
Sin duda alguna la Final es para los boeristas, que aunque en la etapa regular prefieren ver o escuchar el juego en casa, son capaces de llenar el Estadio Nacional Denis Martínez cuando el título está en juego.
El tercer partido de la Serie Final de la LNBP dio a los aficionados un dosis de emociones muy buena, que los llevó de la preocupación a la paz y de la frustración al regocijo.
Si bien el lleno no fue el mismo que el del viernes, en el primer juego de la serie, al menos unas 11 mil personas llegaron al parque de pelota.
En un inicio los boeristas descargaron la adrenalina que tenían guardada, por la emoción que genera la espera del arranque del juego.
El dominio que presentaba el abridor de Chinandega, Juan Peralta, en los primeros episodios contuvo un poco a la afición, pero solo un poco, porque cada buena jugada o imparable de su equipo era suficiente para levantarse de su lugar y celebrar.
Pero la energía contenida durante los primeros cuatro episodios, terminó en una explosión de euforia en el quinto inning, en el que el Bóer anotó sus carreras.
Chinandega les ofreció algo de sufrimiento a los fanáticos, con su par de carreras, llevando a los típicos comentarios de los mánager-fanáticos.
Pero ese sufrimiento al final del juego fue un factor extra para la celebración final de los boeristas, que aún en las afueras del estadio, una vez terminado el partido, seguían con las porras a su equipo, tocando los tambores y soplando con fuerza las pitoretas.
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