Edgard Rodríguez C.
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Diego Sandino sacó par de outs valiosos, en el que pudo haber sido el momento cumbre de los Tigres.
Elmer Reyes, el bateador más activo del Bóer, de 3-3, mientras Jilton Calderón impulsaba dos carreras. Marlon Abea se fue de 3-2 y Mario Holmann se embasó tres veces.
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En pleno mediodía, Chris Cooper fue más brillante que el sol y deslumbró a los Tigres de Chinandega, mientras el Bóer articulaba bien su ataque en un episodio, para imponerse 4-2 y tomar ventaja 2-1 en la Serie Final de la Liga Nicaragüense de Beisbol Profesional.
Cooper (1-0) tenía suficientes razones para intentar ofrecer su mejor esfuerzo: no ganó en la temporada regular, un triunfo suyo ponía al Bóer en ventaja, pero además, su papá estaba entre los fanáticos del atiborrado Estadio Nacional Denis Martínez, en Managua.
Así que se apoyó en una filosa curva de quiebre corto pero rápido y la mezcló con su estupendo cambio de velocidad y su respetable recta cortada (89MPH), para neutralizar a los Tigres, que solo le conectaron dos hits a lo largo de siete entradas, con ocho ponches.
Juan Petalta, el abridor de los Tigres, tampoco estaba fácil y aunque pasó un poco más de trabajo, colgó cuatro ceros, antes de explotar en el quinto, cuando el Bóer anotó cuatro veces para marcar la tendencia en el partido.
Elmer Reyes abrió con doble ante Peralta y tras dominar a Justo Rivas, Peralta fue sacudido por triple de Marlon Abea, quien anotó al instante, por sencillo de Mario Holmann, para un 2-0 que hizo vibrar el estadio capitalino.
Entró Julio Raudez y José Campusano lo saludó con infielhit. Él y Holmann robaron bases y se colocaron en posición de anotar, algo que hicieron al instante, cuando Jilton Calderón disparó sencillo.
Cooper pareció más encendido y continuó con su cadena de ceros hasta el inicio del octavo, cuando le dio la pelota a Róger Marín, quien solo sacó un out y permitió una carrera impulsada por triple de Iván Marín, para abandonar el box.
Elvin García llegó en su ayuda, pero hit de Wilson Batista apretó el marcador 4-2, con el amenazante Ronald Garth al bate. Ahí vino la movida cumbre. Julio Sánchez trajo a Diego Sandino, quien obligó a Garth a batear para doble play y ahí se acabó el peligro.
Luego en el noveno, José Luis Sáenz lanzó fuego (93 MPH) y salvó el partido para los Indios.
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