Edgard Rodríguez C.
Aun sin llegar a mostrar todo el arsenal ofensivo que los convirtió en el equipo más dominante de la campaña regular, los Indios del Bóer dieron un golpe de autoridad ayer y con una victoria 8-2 sobre los Tigres de Chinandega, empataron 1-1 la Final del beisbol profesional.
José Campusano estuvo activo con tres hits en cinco turnos, pero el más productivo fue Wuillians Vásquez, quien disparó jonrón y empujó tres anotaciones.
Douglas Argüello (0-1) perdió al ceder tres carreras en 3.1 innings, mientras Wilson Batista se lucía con jonrón y un infield hit en cuatro turnos por los Tigres.
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Gustavo Martínez batalló con su control al inicio, pero reaccionó con una espectacular faena, para convertirse en la plataforma en la que se apoyaron los Indios, cuyo ataque fue liderado por Wuillians Vásquez, quien disparó un jonrón y remolcó tres anotaciones.
El despegue del juego pareció para el Bóer la extensión de la pesadilla vivida el viernes, cuando apenas lo dejaron pronunciar palabra. Douglas Argüello resolvió sin falla desde la colina chinandegana, mientras Martínez se sumergía en problemas con su control.
Dio base a Wilson Batista y tras un out, repitió con boleto a Shawn Bowman, antes de golpear a Luany Sánchez para llenar las bases, en medio de la algarabía de la afición chinandegana.
Esteban Ramírez los puso a gozar cuando con elevado a los jardines remolcó a Batista para el 1-0, que sacudió el estadio Efraín Tijerino. Pero Martínez los calmó con ponche a Manuel Mejía.
Lo que nadie imaginó es que ese sería todo el daño que se le haría a Martínez, quien ripostó con cinco scones, mientras el Bóer atacaba a Argüello con un racimo de tres carreras en el cuarto, coronado por dobles de Vásquez y Elmer Reyes.
Entró David Rugama, pero tras iniciar bien, fue explotado e Isidro Pantoja recibió una herencia de dos en base en el cuarto, los que anotaron a su primer lanzamiento, enviado sobre la cerca por Vásquez, para poner a la tribu arriba 6-1.
Wilton Veras se combinó con Juan Camilo para la séptima carrera, y la octava llegó en el sexto, por doble de José Campusano, tras un boleto a Mario Holmann, estando ya en la loma Jorge Narváez.
Narváez no perdió más libertades, pero no fueron necesarias. El Bóer tenía suficiente. Y a pesar de jonrón de Wilson Batista en el séptimo ante Berman Espinoza, ya el Bóer se había fugado con el botín del segundo desafío de la Final.

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