LA HABANA/EFE/AFP
La disidencia de Cuba responsabilizó ayer al Gobierno de la isla de la muerte «evitable» del preso Wilman Villar, quien desde hacía unos 50 días cumplía una huelga de hambre en protesta por una condena que recibió en noviembre.
La CCDHRN, cuyo portavoz es el activista Elizardo Sánchez, responsabilizó «sin ambigüedades» al gobierno de Raúl Castro de esta muerte.
«Resulta inquietante la cantidad de muertes evitables ocurridas bajo la administración del general Raúl Castro: la de Orlando Zapata, las muertes de los pacientes psiquiátricos de Mazorra, la muerte de Wilfredo Soto en Santa Clara tras una golpeadura policial, todas muertes evitables que son absoluta responsabilidad jurídica, política y moral del Gobierno de Cuba», señaló Sánchez.
El 14 de noviembre fue detenido en una protesta. Días después fue juzgado y condenado por delitos de desacato y atentado contra la autoridad, de acuerdo a la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN).
Fue encarcelado en la prisión de Aguadores, donde inició una huelga de hambre en protesta por su condena, y el viernes de la semana anterior fue hospitalizado por el deterioro de su salud.
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En La Habana, la líder de las Damas de Blanco, Berta Soler, señaló que esta muerte «es una muestra más de la cobardía del Gobierno cubano, al que no le interesa más que su poder».
CONDENA INTERNACIONAL
En Miami, varias organizaciones del exilio calificaron de asesinato la muerte de Villar y también establecieron un «triste» paralelismo con la del preso de conciencia Orlando Zapata.
Ramón Saúl Sánchez, presidente del grupo del exilio Movimiento Democracia, denunció que el «régimen castrista le encerró (a Villar) desnudo en una celda de castigo, húmeda y muy fría, donde contrajo la neumonía» que le costó la vida.
También el Gobierno español (del Partido Popular, conservador) se mostró «consternado» por el fallecimiento de Villar y emplazó a las autoridades cubanas a liberar a todos los presos políticos.
Por su parte, la portavoz del Departamento de Estado de EE. UU., Victoria Nuland, calificó el hecho de «tragedia» y deploró la muerte de un «defensor joven y valiente de los derechos humanos en Cuba».
En la isla solo algunos blogueros oficialistas han comentado la muerte de Villar en sus páginas web o en redes sociales. Yohandry Fontana, escribió en Twitter que Villar, «que hoy se nos presenta como un luchador pacífico por los derechos humanos en la isla, no fue más que un violento ciudadano, de una peligrosidad social comprobada».
Villar es el tercer disidente cubano que muere por una huelga de hambre en la cárcel, tras los casos de Pedro Luis Boitel, el 25 de mayo de 1972, y Orlando Zapata, en 2010.
