CHARLESTON / AFP
La batalla por la nominación republicana a las presidenciales de Estados Unidos dio un giro ayer cuando el gobernador de Texas, Rick Perry, anunció su retiro de la contienda, en la que apoyará a Newt Gingrich.
Hasta septiembre Perry figuró en las encuestas en primera posición entre los precandidatos republicanos a las elecciones presidenciales, aunque desde entonces Romney ha sido percibido por el electorado como el mejor situado en un hipotético duelo frente al presidente Barack Obama en noviembre.
Ahora solo quedan cuatro precandidatos: Gingrich, Romney, Rick Santorum y Ron Paul.
Ayer también se conoció que Santorum fue finalmente el ganador de la primaria de Iowa, superando por 34 votos a su rival Romney, a quien fue originalmente atribuido el triunfo en la votación del pasado 3 de enero.
El resultado definitivo podría no conocerse nunca debido a que el Partido Republicano de Iowa informó que los resultados de ocho distritos electorales en la región central del Estado se habían perdido.
Por otro lado, los detalles escandalosos de los aspirantes siguen apareciendo en los medios. Ayer, se conoció que la exesposa de Gingrich, Marianne Gingrich, manifestó en una entrevista a ABC que se negó a tener un «matrimonio abierto» para que su esposo pudiera tener una amante, Callista Bisek, que luego sería su tercera esposa.
Además, desde hace más de una semana se ha acosado a Romney por su fortuna y ayer reconoció que invirtió parte de sus millones en las islas Caimán, aunque sus colaboradores dijeron que no usó el lugar como paraíso fiscal.
Romney también atacó a Obama ayer al criticarle que no respondiera con decisión ante una serie de acciones «escandalosas» de su homólogo venezolano, Hugo Chávez, de quien dijo que está «más allá de la vergüenza».