Por Lucía Navas
Los banqueros asocian la profunda contracción de la cartera de tarjetas de crédito a una “combinación de factores”, donde aparece con gran peso la exigencia de tener mayor cuidado en la selección de cliente a que le aprueban este tipo de crédito.
- La morosidad del Sistema Financiero Nacional (SFN) por préstamos vía tarjetas de crédito es bastante baja, apenas es del 1.7 por ciento de la cartera del crédito total.
- La Red de Defensa de los Consumidores llegó a reportar en 2010 hasta 48,000 usuarios de tarjetas de crédito que enfrentaron embargos y juicios por incapacidad de pagar sus deudas.
- Jorge Rooseess, directivo de la Red, explica que este problema se va resolviendo, aunque afirma que “hay cientos de usuarios que tienen deudas, pero que están pagando poco a poco porque la gente quiere deshacerse de la tarjeta de una vez”.
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Y es que en los últimos cuatro años el negocio del llamado dinero plástico en el sistema bancario de Nicaragua tuvo una caída del 42.4 por ciento. De acuerdo con los reportes de la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras (Siboif), significó entre 2008 y 2011, una reducción de 344,320 dólares en la colocación de este tipo de préstamos.
Juan Carlos Argüello, presidente de la Asociación de Bancos Privados de Nicaragua (Asobanp), prevé que va a continuar esa tendencia a la baja.
“Crecer una cartera de crédito ya no es nada fácil”, asegura Argüello. “Probablemente año con año vas a ir viendo más bien la separación más relevante entre los crecimientos de los (préstamos) comerciales, industriales y agrícolas que los de tarjetas que se irá quedando proporcionalmente más pequeños”, explica.
REGULACIÓN FUNCIONA
Según el Banco Central de Nicaragua (BCN), hasta 2008 el sistema bancario mostró una expansión del dinero plástico, que alcanzó más de 300,000 clientes.
Argüello explica que la tendencia cambió con la crisis financiera entre 2009 y 2010, al producirse una caída del crédito en general por el menor crecimiento económico del país. Además que eso “se combinó” con el endurecimiento de las regulaciones a través de la Norma para las Operaciones de Tarjetas de Crédito en vigencia desde 2010.
“Esto es positivo porque además entró en operaciones las centrales de riesgos que nos facilitaron (a los bancos) conocer mejor el historial del endeudamiento del cliente para ser más eficientes”, afirma.
Jorge Rooseess, representante de la Red de Defensa de los Consumidores, dice que la normativa “vino a parar la manera irresponsable en que los bancos emitían las tarjetas de crédito que causó el endeudamiento de miles de usuarios”.
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