Humberto Belli Pereira

La tensión entre moral y pragmatismo

Pocos temas son tan difíciles de resolver como el dilema entre las exigencias morales y las conveniencias pragmáticas. Thomas More, sufrió noches de insomnio cuando su rey, Enrique VIII, le pidió que apoyara su divorcio para casarse con Ana Bolena. Hacerlo contrariaba las convicciones católicas de More; negarse podía exponerle a graves consecuencias. Un momento culminante fue la coronación de Ana el 1 de junio de 1533. El cardenal Wolsey, le suplicó que asistiera. “Ojalá pudieras ver los hechos como son, sin esos horribles escrúpulos morales tuyos”, le dijo. Pero More no lo hizo y comentó: “Quiera Dios que la aceptación de estas nuevas cosas no tenga pronto que ser confirmada por un juramento”. Su observación fue profética: el rey exigió más tarde la adhesión al Acta de Supremacía, por la cual se declaraba soberano de la Iglesia de Inglaterra. More rehusó firmar y terminó decapitado.

More fue elevado a los altares y hoy es un emblema de la entereza moral en el mundo de la política. Pero es importante evitar las simplificaciones. El mismo More fue pragmático. El no salió a la palestra a condenar lo que pasaba; sencillamente se abstuvo de cualquier acto que sugiriera su asentimiento y habría callado hasta su muerte si se lo hubiesen permitido. Al analizar la moralidad de la actuación política es importante sopesar tanto la importancia o gravedad de las normas en juego como las posibilidades de la acción. El realismo, mientras no involucre el olvido de la ética, es virtud.

La complejidad del tema de moral y pragmatismo se manifestó recientemente a raíz de la toma de posesión. Asistir al acto contribuía a legitimar una presidencia lograda a expensas de violar la Constitución y cometer serias irregularidades electorales. No puede minimizarse la gravedad de ambas circunstancias. La Constitución es un texto en cierto sentido sagrado; por eso en el acto se le juró obediencia y la portaron los cadetes con paso solemne: es la base de todo el edificio legal, contiene las reglas del juego emanadas del pueblo soberano a través de sus representantes, y nadie ni el presidente, está por encima de ella. Menospreciarla, ignorarla o torcerla, es una bofetada a toda la nación y un precedente de gran peligrosidad, pues en su ausencia lo que queda es la ley del fuerte, y rogar porque sea benévolo.

No asistir al acto, habiendo sido invitado, podía leerse como una forma de expresarle al nuevo presidente que su investidura era ilegítima. Ante esta disyuntiva hubo sectores, como la Conferencia Episcopal nicaragüense, que decidieron no ir, y otros, como el sector de los grandes empresarios, que decidieron hacerlo.

No puede juzgarse lo apropiado de estas decisiones sin analizar la complejidad que enfrentan. En una república ningún empresario teme desairar al presidente. En Estados Unidos, Bill Gates no se siente más seguro por ir a la toma de posesión de Obama. Pero en una monarquía absoluta puede ser grave no sonreírle al rey —como le ocurrió a More—. No se trata de la mera defensa de sus billetes, como comentan algunos; sus decisiones trascienden más allá de sus intereses personales. Un banquero maneja millones ajenos y debe responder a millares de depositantes. Un líder gremial puede afectar, con sus decisiones, a sus afiliados. Por otro lado, el poder ha tratado bien al sector empresarial, lo cual ha beneficiado a todo el país. ¿Era lo correcto tomar la ruta del riesgo para patentizar el rechazo a un hecho consumado?

Como expresé al inicio, estos temas son muy difíciles. Lo importante es plantearse a fondo las implicaciones morales y sociales de cada decisión y actuar en consecuencia.  

El autor es sociólogo y fue ministro de educación 1990-1998.

Columna del día Opinión Dilema moral Pragmatismo archivo

COMENTARIOS

  1. Pedro Arauz
    Hace 15 años

    Me sorprende que se justifique de una forma tan elegante con Moore cuando en Nica es mas facil decir que los «empresarios» no tenian otro palo en que ahorcarse y tambien dicho en local saben de sobra que ya se los llevo candanga. Quizas el cuento del escorpion que le pica a la tortuga cuando cruzan el rio y la tortuga reclama y le dice el escorpion: es mi naturaleza. O es que Ortega cambio de naturaleza?

  2. fernando
    Hace 15 años

    La legitimidad del gobierno de DOS solo la pone en duda el mismo grupúsculo de incondicionales de este medio, que están acostumbrados a vivir de parásitos del pueblo, y sufren cada vez que el gobierno toma medidas que ponen su modus vivendi en peligro. Es de esperar que eso no cambie, por lo menos en el futuro cercano. El pueblo, en general, está totalmente desligado de la oposición, y apoya al gobierno por los avances sociales obtenidos gracias a este. Daniel 4-ever

  3. Silvio
    Hace 15 años

    Nos podemos hacer los tontos por un tiempo, pero tarde o temprano la verdad es difícil de ocultar. Belli asegura que «el poder ha tratado bien al sector empresarial, lo cual ha beneficiado a todo el país». Al plantearlo de esta forma, Belli asume que la falacia de la economía del derrame (trickle down), es decir que si los empresarios están bien, los de abajo están bien. Falso. Los empresarios viejos y nuevos están bien porque les pagan lo mínimo a sus trabajadores, amasando fortunas obs

  4. Patrañas
    Hace 15 años

    No asistir al acto es asunto de no querer ir y punto. Dejemos las tontas justificaciones, a Ortega le importa tanto el asunto de la legitimidad como a la clase empresarial la sociedad. Belly, ¿por qué enredarnos?, Ortega ni aspira a ser legitimo, ni a gobernar con derecho, como tampoco los grandes empresarios asistieron forzados, fueron fieles a su pragmáticos valores capitalistas de laiseer faire, laisser passer (dejar hacer, dejar pasar). PUNTO.

  5. ramon
    Hace 15 años

    Gracias por su articulo sobre un hecho muy relevante en le historia,el acto de Thomas More cuasi heroico porque a quien se le acontece oponerce a un Rey lamentablemente quedo atras hoy las sociadades son otras y se rigen por otros factores,otro realismo:la aucencia de monarquias en el quehacer politico y economico,la evocacion de la moral y el pragmatismo como dilema no lo veo correcto,la primera son las normas con las que rige la sociedad(no leyes) conyeva el analisis de lo bueno y lo malo…

  6. maria roman
    Hace 15 años

    ¡Muy bien señor Belli!…ha tocado usted un tema super importante y polémico. Le felicito porque ha tomado al toro por los cuernos. Yo estoy totalmente de acuerdo con lo expresado en el artículo y espero que mucha gente utilice más su cabeza que sus sentimientos.

  7. ramon
    Hace 15 años

    …las hacen los hombres y todo lo que hace el hombre no posee la verdad absoluta,entonces el desarrollo humano tiene tendencia al ascenso no al contrario,el dessarrollo economico no puede estar atado y estatico en el tiempo por eso las constituciones requieren de constantes correciones de lo contrario las sociedades permanecerian estaticas en el tiempo

  8. ramon
    Hace 15 años

    ….del mundo occidental (los otros 2:la bondad y gratitud greca y el derecho Romano)provoco desconcierto al igual que el derrumbe de la union sovietica y dio lugar a nuevos centros de cultura y desarrollo economico.El acto desesperado del Rey por casarse con su nueva prometida marco el inicio del surgimiento de ese nuevo polo( el anglosaxon) con el protestantismo como religion,creo improcedente trazar simetria de inglaterra con Nicaragua,esta ultima nacio como republica.Las constituciones….

  9. ramon
    Hace 15 años

    …el pragmatismo asiste a la aceptacion de la realidad,lo de More fue un acto de reveldia contra el Rey a favor de la iglesia catolica,que le costo la vida,talvez moral por que no era bueno contradecir al Rey en aquel entonces(es hoy y la iglesia no divorcia),la etica la entiendo como:no hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti.El derrumbe del imperio Romano que mucho antes habia aceptado el cristianismo(la religion catolica)como uno de los 3 pilares de desarrollo del mundo …..

  10. Patrañas
    Hace 15 años

    Es necesario levantar todas las formas de enmascaramiento y hablar con la verdad. Ortega no aspira a ser legitimo, ni a gobernar con derecho, como tampoco a los empresarios les importa la sociedad. No existen fuerzas sociales importantes que se opongan a Ortega, los grandes empresarios no experimentan ninguna tensión, como Belly quiere hacer creer, van porque quieren, fieles a sus valores capitalistas de laisser faire, laiseer passer (dejar hacer, dejar pasar a Ortega). No es complicado.

  11. JCanoS
    Hace 15 años

    NO ES LO MISMO DERECHO QUE MORAL. SE PUEDE SER INMORALMENTE PRAGMÁTICO Y PRAGMÁTICAMENTE INMORAL, PERO NO CABE INCONSTITUCIONALIDAD POR PRAGMATISMO. Lo que imperativa y taxativamente prohíbe la Carta Magna –en un Estado aconfesional- no puede ignorarse o vulnerarse al amparo de ninguna norma moral o religiosa. Esto sólo cabe con la interpretación del Corán en algunos países islámicos. Los actos protocolarios de toma de posesión no convalidan falta de legitimidad constitucional.

  12. Carlos Corea
    Hace 15 años

    Los empresarios del COSEP son los primeros Orteguistas, no hay tensión. Quien les va a garantizar una mano de obra barata, que no hace huelga, que no pelea por sus derechos laborales? Los liberales no se lo garantizan ya que es Ortega quien hace las huelgas. Así con Ortega mantienen engañado a los trabajadores de que son presidentes, mientras el gobierno vende al exterior a Nicaragua por su mano de obra joven, barata y sumisa. Negocio redondo.

  13. NO ES LO MISMO CHANO QUE TOMASO
    Hace 15 años

    Si Ortega ha contemporizado con el COSEP es porque le interesa el aporte que esas empresas puedan hacer a la economía en que se desenvuelven las propias empresas de Ortega. Si los COSEPos asistieron es porque efectivamente son socios de Ortega, no porque hayan considerado el perjuicio que su ausencia pudiera ocasionar a sus consumidores o los empleados de sus empresas. A diferencia de los COSEPos, Tomás More jamás declaró que «se sentía cómodo» con el gobierno de Enrique VIII.

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