Eric Núñez / AP
El “Viernes 13” fue la noche en la que “El Imperio del Mal” contraatacó con un par de movidas que de un zarpazo colocan a los Yanquis de Nueva York como el equipo a vencer en su división.
La rotación se perfila así: C.C. Sabathia, Hiroki Kuroda, Michael Pineda, Iván Nova y A.J. Burnett. Phil Hughes y Freddy García son los damnificados, ambos relegados a funciones de relevo o como pólizas de seguro en el caso de infortunios de los demás.
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Eso por ahora. Ya sabemos que nadie gana nada durante los meses de invierno, como bien pueden atestiguar los Medias Rojas de Boston tras su derrumbe de la campaña pasada.
Pero lo que logró gestar el gerente de los Yanquis, Brian Cashman, es digno de aplausos. Muy sigilosamente, tras un par de meses de quietud, el punto más débil del conjunto pasó a ser otro elemento de fortaleza.
Salvo C.C. Sabathia, la rotación abridora de Nueva York no inspiraba confianza. Con las adquisiciones de Michael Pineda e Hiroki Kuroda, la situación cambia totalmente para la próxima campaña.
Pineda desembarcará en el Bronx como parte de un canje en el que los Yanquis cedieron a su cotizado receptor Jesús Montero a los Marineros de Seattle. Otros dos lanzadores intercambiaron divisas dentro de la transacción, con Héctor Noesí rumbo a Seattle y José Campos en dirección a Nueva York.
La simetría en cuanto a nacionalidades es llamativa. Un dominicano y un venezolano mudándose de la costa Oeste (Pineda y Campos) y otro par empacando maletas en el Este (Noesí y Montero).
Casi al mismo tiempo, los Yanquis concretaron un acuerdo para adquirir al agente libre Kuroda, un veterano brazo derecho que cumplirá 37 años el mes próximo y que tuvo marca de 13-16 con 3.07 de efectividad la pasada campaña con los Dodgers de Los Ángeles.
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