Cables combinados
El 10 de enero durante la toma de posesión del presidente inconstitucional Daniel Ortega mucho se habló de la visita del presidente iraní Mahmud Ahmadineyad, pero pasó desapercibida para la prensa nacional e internacional la visita del exdictador de Surinam, Desi Delano Bouterse, con quien Ortega mantiene relaciones desde los años ochenta.
Bouterse obtuvo la victoria gracias al 60 por ciento de los jóvenes que le veían como al mejor político que podía ponerle freno a la grave crisis financiera del país.
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“Nos acompaña también un hermano, que con el tiempo, la historia le ha dado la razón. Un hermano que lo recibimos ya hace como 30 años en esta misma plaza, en los años ochenta… el compañero presidente de Surinam, Desiré Delano Bouterse, anda aquí con su esposa. A él le tocó librar la batalla dura en los momentos en que nosotros librábamos también la batalla dura. Y ahí fue aprendiendo sobre la práctica, en medio de enormes presiones, campañas difamatorias, calumnias, persecuciones. ¡Qué no sufrió! Y ahí lo tenemos de nuevo, al frente de Surinam, electo por el voto del pueblo, electo por el voto de los ciudadanos”, dijo Ortega el 10 de enero.
Delano Bouterse, igual que Ortega va por su tercer mandato luego de dos golpes de Estado. Bouterse encabezó un golpe de Estado en 1980 y se quedó en el poder hasta 1987. Tres años más tarde lideró un nuevo golpe de Estado y asumió la presidencia hasta 1996.
Buscado por la Interpol
Hasta antes de su llegada al poder en julio del 2010 se le seguía un proceso judicial en relación con los llamados Asesinatos de Diciembre. En 1982 quince opositores al régimen fueron liquidados sin haber sido sometidos a proceso alguno. Se dice que Bouterse estuvo presente durante los asesinatos, pero este siempre ha negado esa acusación.
En Holanda no es bienvenido. En 1999, un tribunal de La Haya lo condenó en ausencia a 16 años de prisión por cargos de tráfico de cocaína. Por este caso, Holanda emitió, a través de Interpol, una orden de captura internacional contra Bouterse, a quien Surinam nunca pudo extraditar por su condición de expresidente.
En los ochenta los países bajos retiraron su apoyo a Surinam por lo que en un esfuerzo por reducir el aislamiento, el gobierno se integró al Caricom como observador, y restableció relaciones con Cuba, Granada, Nicaragua, Brasil y Venezuela.
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