Reglamentar por principio

La liberalización de los mercados de telecomunicaciones ha planteado novedosos escenarios de servicios, negocios y como resultados, nuevos escenarios regulatorios, que en ocasiones constituyen retos importantes para los organismos regulatorios. Estos deben modernizarse y evolucionar en su acción regulatoria, la que debe ser eficaz y promotora del desarrollo.

Ing. Hjalmar Ruiz Tückler

La liberalización de los mercados de telecomunicaciones ha planteado novedosos escenarios de servicios, negocios y como resultados, nuevos escenarios regulatorios, que en ocasiones constituyen retos importantes para los organismos regulatorios. Estos deben modernizarse y evolucionar en su acción regulatoria, la que debe ser eficaz y promotora del desarrollo.

Los mercados de telecomunicaciones se están convirtiendo cada vez más en mercados regionales y mundiales. Aunque los proveedores de servicios de telecomunicaciones con éxito siempre atienden a las necesidades de sus consumidores, en cuanto a sus estrategias comerciales y de competitividad deben pensar a escala mundial.

Las entidades regulatorias han de actuar de igual forma. Nunca debemos olvidar que la intervención en materia de reglamentación resulta generalmente necesaria para garantizar el establecimiento de una competencia viable.

La práctica internacional ha demostrado que los organismos reguladores son propensos a intervenir “a posteriori”, y en algunas ocasiones no desean intervenir, cuando la legislación se muestra imprecisa. En otras ocasiones los escenarios no han sido previstos y por tanto no están seguros de qué solución tomar ante una cuestión controvertida y en otros casos, no disponen de los recursos necesarios para tomar decisiones con seguridad sobre cuestiones muy novedosas.

No obstante, es evidente que la demora en la adopción de decisiones para resolver los problemas más importantes puede retardar el desarrollo del sector. Las cuestiones de interconexión son un excelente ejemplo. Si los organismos reguladores no dan una orientación clara y por anticipado sobre los principios de interconexión, las partes pueden negociar durante meses o años, retrasándose así la introducción de nuevos servicios.

Es comprensible que los organismos reguladores procuren no pronunciarse sobre asuntos controvertidos o muy novedosos, sin haberlos estudiado detenidamente. No obstante, en muchos casos pueden establecer los principios que deben regir la industria, sin perder demasiado tiempo en los pormenores de su puesta en práctica, que a menudo pueden dejarse a las empresas.

Frecuentemente, la presentación de los principios por anticipado puede acelerar el debate en la industria. A nivel de los principios, se están aplicando prácticas internacionales adecuadas en relación con muchos problemas que requieren reglamentación.

La fijación de precios de los sistemas de interconexión desagregados es un ejemplo. El cálculo de los costos de telecomunicaciones puede ser una tarea muy compleja y lenta para un organismo regulador. Sin embargo, esto no resulta tan difícil si desde un principio se decide que los precios de los sistemas de interconexión deben ser iguales al LRIC estimado (costo incremental a largo plazo) más un margen de beneficios para atender futuros gastos comunes.

Muchos países han adoptado estos principios y prácticas generales para tomar decisiones sobre costos y precios.

Las decisiones de reglamentación deben tomarse de forma transparente. Facilitar al público la oportunidad de presentar comentarios sobre una medida contribuirá generalmente a que la decisión sea más acertada y aumentar al mismo tiempo la credibilidad del proceso normativo.

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