Puerto Principe/AFP/AP
El Palacio Presidencial en ruinas, la catedral y escuelas devastadas, así como innumerables viviendas: la destrucción de Puerto Príncipe aún es visible, una muestra de que dos años después del terremoto, la reconstrucción aún no ha comenzado. Dos años después del terremoto, medio millón de damnificados esperan en campamentos “provisorios”.
En Limonade, destruida por la catástrofe, se encuentra la única obra pública erigida luego del sismo que mató a más de 200,000 personas: un campus universitario ofrecido por República Dominicana.
40,000 familias en tres ciudades de la isla han sido beneficiadas.
Jonathan Reckford, director ejecutivo de Hábitat para la Humanidad Internacional, aseguró que “estamos comprometidos a servir a más familias que necesitan desesperadamente de una vivienda permanente, digna y simple”.
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Tres planes de reconstrucción del centro de Puerto Príncipe, uno de ellos preparado por la fundación del Príncipe Carlos, esperan aún en los cajones. Hasta la fecha solo se ha invertido poco más de la mitad de los poco más de la mitad de los 4,600 millones de dólares prometidos por la comunidad internacional.
Una inestabilidad política crónica, la ausencia de un gobierno central fuerte, una infraestructura inexistente en un país extremadamente pobre, han sido las principales trabas de la reconstrucción.
El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, y el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, consideraron importante que continúe la ayuda a Haití.
Michel Martelly, en el poder desde mayo pasado, admitió a una entrevista a la BBC que ha habido progresos, pero “no los suficientes”.
El mandatario se congratuló en otro momento por haber tenido éxito al evacuar espacios públicos convertidos en refugios tras ofrecer una prima de 500 dólares por familia, para que alquilaran una habitación en un proyecto de rehabilitación de varias comunas de la Puerto Príncipe.
Pero los afectados casi no creen en las promesas de la clase política, mientras en la comunidad internacional, la impaciencia también es palpable.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) manifestó el miércoles que se necesitan 1,100 millones de dólares para erradicar el cólera en el país.
Los diez proyectos más grandes aprobados por la Comisión Interina para la Recuperación de Haití son ambiciosos, requieren inversiones de entre 70 y 500 millones de dólares y tomará años antes de que sean completados.
Jonathan Reckford, director ejecutivo de Hábitat para la Humanidad Internacional, aseguró que “estamos comprometidos a servir a más familias que necesitan desesperadamente de una vivienda permanente, digna y simple”.
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