¡Mamíí!

Muchas veces los miedos de los niños proceden de experiencias que no pueden entender y que les asustan. Entre ellas está: las reacciones de otras personas ante cosas o eventos.

Agencias

Vida

Muchas veces los miedos de los niños proceden de experiencias que no pueden entender y que les asustan. Entre ellas está: las reacciones de otras personas ante cosas o eventos.

Así como las tensiones entre los miembros de la familia y las separaciones prolongadas de los padres.

Una forma de ayudar a sus hijos es hacerle saber siempre que les comprendemos, hacerle sentir que es amado y protegido.

Los especialistas recomiendan utilizar palabras y caricias de consuelo, ya que el contacto físico le ayudará a relajarse.

Si está asustado por el día o por la noche, su presencia y contacto es fundamental para ellos.

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