Barry Bonds será candidato hasta el 2013, pero ya está generando controversia si debe ir o no a Cooperstown. LA PRENSA/ARCHIVO/LAWRENCE JACKSON

Viene fase muy difícil

Desconcertante por los diversos criterios y envenenado por caprichos, el proceso para determinar los integrantes del Salón de la Fama del beisbol está al umbral de un intrincado período que hará que los candentes debates que se han tenido hasta ahora parezcan una mera escaramuza.

Por: Eric Núñez NUEVA YORK/AP

Roger Clemens bajo escrutinio.
LA PRENSA/ARCHIVO/AP/Keith Srakocic

Desconcertante por los diversos criterios y envenenado por caprichos, el proceso para determinar los integrantes del Salón de la Fama del beisbol está al umbral de un intrincado período que hará que los candentes debates que se han tenido hasta ahora parezcan una mera escaramuza.

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¿Se puede apartar a Barry Bonds, el rey de jonrones de las Ligas Mayores y siete veces galardonado como el Jugador Más Valioso?

¿Dejarán fuera al derecho Roger Clemens, con sus siete premios Cy Youngs y su aureola como el mejor lanzador de su generación?

Las estadísticas no son el único requisito. Una cláusula sobre “integridad y carácter” puede cerrarle la puerta de Cooperstown a muchos nombres de lustre.

Pero una nueva corriente de opinión señala que los votantes deben ser menos exigentes al abordar el tema de los esteroides, ya que el Salón de la Fama se expone a la sorna pública si las omisiones se pasan de la raya.

Una opción es votar por jugadores como Bonds y Clemens, cuyos méritos habían sido establecidos antes que las Grandes Ligas, iniciarán en 2004 los controles obligatorios.

Quienes no se salvarían serían los que dieron positivo tras la entrada en vigencia del reglamento antidrogas, como Rafael Palmeiro y Manny Ramírez.

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Apunte el 2012 como el último año de “sosiego” que tendrá la Asociación de Escritores de Beisbol de Norteamérica previo a las recriminaciones que se avecinan ante el juicio que sus miembros deberán emitir sobre una cascada de astros salpicados por la llamada “Era de los Esteroides”.

Hay 13 nuevos nombres en la papeleta de candidatos, entre ellos el mexicano Vinicio Castilla y los puertorriqueños Javier López y Rubén Sierra. A lo más que pueden aspirar es recibir los votos suficientes —el 5 por ciento— para mantenerse bajo consideración en los años siguientes.

Bernie Williams, el jardinero puertorriqueño que ganó una corona de bateo con los Yanquis de Nueva York, es el más sobresaliente de los 13, el único que podría sobrevivir la votación. ¿Cooperstown? Eso se ve demasiado remoto.

Barry Larkin, Jack Morris, Tim Raines, Lee Smith y Jeff Bagwell resaltan dentro del grupo de los que más votos sacaron el año pasado y que repiten.

La percepción es que Larkin, torpedero de Cincinnati, es el mejor perfilado, más que nada por la evolución en alza de sus adhesiones en los dos años que ha entrado en la votación. El único seguro es Ron Santo, tercera base de los Cachorros, escogido por los Veteranos.

A Larkin le conviene que sea ya, para no exponerse a la avalancha de candidatos que se aproxima.

El 2013 será otra historia, al aparecer en escena Barry Bonds, Roger Clemens y Sammy Sosa, todos manchados por los escándalos de consumo de esteroides. También figurarán Mike Piazza, Curt Schilling y Craig Biggio.

La lista de 2014 tendrá a Greg Maddux, Tom Glavine, Mike Mussina, Frank Thomas y Jeff Kent. Y la de 2015 no se quedará atrás con Pedro Martínez, Randy Johnson, John Smoltz y Gary Sheffield.

Se trata de un grupo de 15 jugadores de créditos y logros excepcionales para ser consagrados. No todos tienen una imagen inmaculada. Bonds, Clemens y el dominicano Sosa se vieron implicados en el uso de sustancias para mejorar el rendimiento, denuncias que han negado.

Un fuerte núcleo de integrantes de la BBWAA (las iniciales en inglés de la Asociación de Escritores de Beisbol) ha adoptado la postura de que todo involucrado en los escándalos, ya sea por admisión de culpa, señalamientos en el Informe Mitchell o sospechas acentuadas por el crecimiento muscular desmedido, debe ser marginado.

Solo hay que fijarse en el caso de Mark McGwire, décimo en la lista histórica de jonrones. Apenas sacó el 19.8 por ciento de votos en 2011, su quinto año en la papeleta, inclusive sufriendo un retroceso de casi cuatro puntos porcentuales. McGwire ha reconocido que usó esteroides y la hormona de crecimiento humano.

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COMENTARIOS

  1. Adolfo
    Hace 15 años

    El rey de los homeruns no es Barry Bonds (quizás el rey de los esteroides) su récord lo estableció en 9000 y pico de turnos al bate. Babe Ruth lo hizo comiendo hotdogs, y su insuperable record lo impuso en 8000 turnos. Se imaginan cuántos homeruns más hubiera bateado el bambino en 1000 turnos adicionales. Barry bonds estableció un nuevo récord, pero no rompió el de Ruth. Por su conducta deshonesta y por mentir en el congreso y en la corte, Barry Bonds no merece ir al Salón de la Fama.

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