El martes de esta semana publicamos en Cartas al Director de la sección Voces, el escrito Caduceo de Hermes o vara de Esculapio, del doctor Orlando Morales Navarrete, quien es secretario del Comité de Ética para Investigaciones Biomédicas de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), sede de la ciudad de León.
El doctor Morales Navarrete se refiere en su escrito a un artículo del doctor en Medicina Vicente Maltez Montiel, el cual fue publicado también en LA PRENSA pero en la edición del 20 de diciembre de 2011, con el propósito de aclarar cuál es la diferencia entre el caduceo de Hermes (el dios mensajero de la mitología griega) y la vara simbólica de Esculapio (dios romano de la Medicina cuyo equivalente en la mitología griega es Asclepio).
Ilustra el investigador universitario que el caduceo (vara delgada y cilíndrica) de Hermes muestra dos serpientes enroscadas a su alrededor, mientras que la vara de Esculapio solo tiene una serpiente enrollada. Y agrega el doctor Morales que “la única manera que la vara de Esculapio tenga dos serpientes es que se trate de la Anfisbena” de Jorge Luis Borges, refiriéndose a que el ilustre escritor argentino ya desaparecido “en el Libro de los seres imaginarios, escrito con Margarita Guerrero, describe a una serpiente con una cabeza en cada extremo, que según decía Plinio tiene propiedades medicinales”. El doctor Morales Navarrete concluye su escrito sugiriéndome que escriba acerca de “si en realidad la Anfisbena está reportada en la mitología griega o es propiedad de la mitología borgiana”.
En realidad, en el libro de Borges y Guerrero al que se refiere el doctor Morales Navarrete los autores reúnen una serie de relatos sobre animales y otros seres fantásticos, algunos de los cuales pertenecen a la mitología griega y otros a leyendas y mitos de otras partes del mundo o inventados por escritores de diversos países. Y en el caso específico de la Anfisbena, hay que decir que sí pertenece a la mitología griega, y aunque Borges y Guerrero no lo dicen en su libro mencionado, sin embargo ilustran que “Anfisbena, en griego, quiere decir que va en dos direcciones”.
Los autores del Libro de los seres imaginarios señalan que el nombre de Anfisbena, que es una serpiente que tiene dos cabezas, una en su lugar y la otra en la cola, “en las Antillas y en ciertas regiones de América ( ) se aplica a un reptil que comúnmente se conoce por doble andadora, por serpiente de dos cabezas y por madre de las hormigas. Se dice que las hormigas la mantienen. También que, si la cortan en dos pedazos, estos se juntan”.
Lamentablemente sobre la Anfisbena griega hay muy poca literatura, o yo no la tengo, pues no encontré en mi modesta biblioteca ninguna referencia a ese mítico reptil. Sin embargo se conoce que la Anfisbena era una serpiente de dos cabezas, nacida de la sangre de la cabeza de la Gorgona que cayó sobre el desierto de Libia, cuando Perseo la llevaba en sus manos mientras volaba de regreso a su hogar, después de decapitar a aquel monstruo legendario que convertía en piedra a quien la mirara a los ojos. Perseo era un semidiós, hijo de Zeus y de la mortal Dánae, a la que el soberano olímpico poseyó transformándose en una lluvia de oro que cubrió su espléndido cuerpo.
Según la leyenda, la Anfisbena vivía en el desierto e iba detrás de los ejércitos para alimentarse de los cadáveres que quedaban en los campos de batalla.
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