Anne Pérez Rivera
Aunque a veces no tienen ni agua para beber en sus casas, el líquido potable corre sin remedio por una de las calles principales del barrio El Riguero, generando charcos, atrayendo plagas y afectando el estado de la calle de tierra.
“Esto es triste. En la casa el agua se está yendo, y aquí en la calle toda esa agua limpia corre sin que podamos hacer nada”, dijo Rosibel López, una de las vecinas afectadas en el sector de los Talleres Modernos tres cuadras al lago, una al Este y media al lago.
De acuerdo con los afectados, el agua mana debido al mal estado de una tubería.
“Llevamos meses con este problema. Llamamos y llamamos a Enacal y nadie nos atiende. Nos estamos enfermando y ya no aguantamos los zancudos”, contó Cándida Rivas, quien ayer abría una “zanja” en la calle para que el agua no se estancara más frente a su vivienda.
La divulgadora de Enacal, Maritza Tellería, solo informó que procedería a tramitar la denuncia.
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