Edgard Rodríguez C.
Román “Chocolatito” González parecía rumbo al monumento. A su excepcional instrumental físico y destacada carrera boxística, había unido su trato afable y una sencillez, que lo hizo entrar profundo en el sentimiento popular.
“Vamos a ver cómo nos va este año. Yo quiero seguir creciendo y medirme a los mejores de mi peso. Ojalá se pueda”, aseguró.
González, de 24 años, tiene marca de 30-0, con 25 KO. Ha capturado las coronas mínima y minimosca.
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- “He querido ser no solo buen boxeador, sino también, buena persona, y me he empeñado, pero soy humano y me equivoco. Y a los fanáticos, si consideran que les fallé, les pido perdón. Lo lamento”.
- Román González,Campeón Mundial de Boxeo en 108
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Así que éxito en el ring y accesibilidad fuera de este, eran la fórmula perfecta para el ídolo que comenzaba a gestarse. Pero de pronto, su imagen se afectó, al ser acusado de violencia doméstica y las opiniones se dividieron.
Desde entonces, Román ha estado bajo escrutinio, a pesar que las acusaciones no prosperaron en los juzgados. Y aun cuando hubo un deterioro innegable en su figura, parece listo para intentar reconquistar a sus fanáticos.
“Estoy bien. La vida continúa y hay que seguir de frente. Siento paz en mi corazón gracias a Dios. Y a pesar de todo lo que se ha dicho, mi entusiasmo y mis energías no han disminuido para seguir”, afirma el campeón mundial.
¿Es cierto lo que se dice de vos?
Es que se han dicho tantas cosas, que no sé a qué te referís.
¿A que si golpeaste a tu esposa?
Dios, a quien no le podemos mentir, sabe que soy incapaz de levantarle la mano a una mujer.
¿Entonces, no lo hiciste?
Claro que no. Tal vez no tendré un gran nivel académico, pero trato con respeto a la gente y eso incluye a mi familia y a los fanáticos.
¿Y cuál fue el problema?
Mi problema ha sido quizá, haber amado más de lo que debía, y eso no se valoró, pero como dije, tengo paz y voy a seguir adelante.
¿Cómo viviste el problema?
Con mucha pena. Probablemente, al calor del enojo, dije cosas que no debía, pero ahora estoy tranquilo. La vida continúa. Hay que seguir.
¿La gente te ha dicho algo?
Me han dicho que me aprecian, que creen en mí, que tengo que seguir adelante, y eso haré.
¿Nadie te ha acusado?
Cómo no, siempre hay personas que te juzgan y sin saber nada. No las culpo. De todos modos, lamento haber pasado este asunto.
¿Y ahora qué?
A seguir trabajando en el gimnasio y en la vida. Esto lo veo como una prueba a la que tengo que vencer.
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