El padre Marco Aurelio Lorenzo, párroco de Macuelizo (a 160 kilómetros al oeste de Tegucigalpa), denunció ayer ante el Ministerio Público haber sido golpeado, esposado y torturado junto a dos hermanos por ocho policías en una carretera al oeste de Honduras, la noche del 26 de diciembre.
“Los uniformados nos dieron golpes en todas partes del cuerpo, al igual que a mis hermanos. Ignoraban que yo era sacerdote, y lo descubrieron hasta que nos llevaron a un hospital”, aseguró.
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