Saúl Martínez
El próximo 10 de enero iniciará el corte de algodón en la comunidad Buena Esperanza, Chinandega, una de las zonas donde se impulsa el proyecto piloto de siembra de algodón.
La siembra inició en julio y se esperaba que la cosecha arrancara en diciembre, pero esta se retrasó por el retardo en la maduración del algodón.
Según anunció el Gobierno, esta primera cosecha será destinada en su totalidad a la exportación, pero en un futuro podría usarse localmente.
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José Santos Moncada Aguilera, mandador de la finca, explicó que el atraso se debe a que hay plantas aún sin “reventar”. Para recolectar el algodón se necesitarán unos 100 cortadores, a los cuales se les pagará entre 80 y 100 córdobas el quintal.
“Es algodón orgánico, solo requirió limpieza, esta es una variedad brasileña con un buen resultado, aunque mediana la planta tiene buena cosecha”, manifestó el jornalero.
Se espera que en esa zona el rendimiento sea de 40 quintales por manzana.
“El transporte está listo, también la desmotadora Las Mercedes en la Villa 15 de Julio, que se le dio mantenimiento para separar la fibra y la semilla del algodón”, agregó Moncada.
En Buena Esperanza se sembraron 300 manzanas de algodón.
CORTADORES LISTOS
El comunitario David Núñez se mostró optimista por el próximo corte, que dará trabajo a las comunidades aledañas al complejo volcánico El Chonco-San Cristóbal, de Buena Esperanza, Mokorón y Rancherías.
Por su parte Raymundo Martínez refirió que la producción algodonera “es una gran cosa porque la producción de maní no da mucho trabajo”.
El proyecto de retorno del algodón es una iniciativa estatal ante el incremento en el precio internacional del mismo, y la búsqueda del fortalecimiento de la cadena de producción textil y de confección.
La idea es que en un futuro ese algodón sea vendido a plantas textileras que produzcan telas en el país.
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