JUDITH FLORES / EFE
El gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de Nicaragua dijo ayer que el “satanizado” presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, será bienvenido a Managua el 10 de enero próximo, al inicio del nuevo mandato de Daniel Ortega.
El secretario de relaciones internacionales del FSLN, Jacinto Suárez, declaró a Acan-Efe que no existe ningún motivo por el cual el Gobierno de Ortega se vea obligado a rechazar al presidente “de un país agredido”. “Irán está satanizado y perseguido. Ese es un país presa de las nuevas guerras coloniales”, afirmó.
El viaje de Ahmadineyad está previsto a realizarse en momentos que el Congreso de Estados Unidos se prepara para imponer sanciones adicionales al régimen iraní, con el propósito de detener el avance en su programa nuclear. Irán amenazó con cerrar el estrecho de Ormuz, donde circula el 40 por ciento del tráfico marítimo de la factura del petróleo mundial. Estados Unidos asegura que no tolerará el cierre de esa vía.
REACCIÓN EN EE. UU.
La presidenta del Comité de Relaciones Exteriores en el Congreso de Estados Unidos, Ileana Ros-Lehtinen, dijo a LA PRENSA que la actividad iraní en el hemisferio occidental es una amenaza a la región, en alusión a la visita que hará en enero próximo el presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, quien además de Nicaragua, viajará a Cuba, Venezuela y Ecuador.
La congresista republicana de mayor rango en ese comité, llamó a la próxima visita de Ahmadineyad por estos países, como “la gira de tiranos”.
“Irán ha estado trabajando activamente por años para expandir sus lazos e influencia en el hemisferio occidental y se ha encontrado socios disponibles en déspotas antinorteamericanos de la región”, en clara referencia a los hermanos Castro, en Cuba; Hugo Chávez, en Venezuela; Rafael Correa, en Ecuador; y Ortega, en Nicaragua.
LA POSICIÓN DE OBAMA
En cambio, el Gobierno de Estados Unidos expresó su confianza de que los líderes de los países latinoamericanos que visitará en enero el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, lo presionen sobre el cumplimiento de sus obligaciones internacionales.
“Nuestra esperanza es que (esa gira) sirva para incrementar la presión sobre Irán”, dijo la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, en su conferencia de prensa diaria.
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