Por Judith Flores
MIAMI
El senador republicano por el estado de la Florida, Marcos Rubio, emitió un comunicado en el que critica a la administración del presidente Barack Obama, por el silencio que mantiene ante las acciones del reelecto presidente inconstitucional Daniel Ortega, «que destruye la democracia en Nicaragua».
Rubio mantiene el dedo sobre la yaga en torno Nicaragua, tras las pasadas elecciones, las que denominó como fraudulentas.
La oficina del senador emitió un comunicado difundido por medios en Estados Unidos, tras señalamientos entre republicanos y demócratas que se acusan de bloquear la polémica confirmación en el cargo como Embajadora de Estados Unidos en El Salvador, a Mari Carmen Aponte, quien por ahora permenece en ese puesto por designación presidencial, sin embargo de no ser confirmada por el Senado, en los próximos días, El Salvador no tendrá embajador a partir del 31 de diciembre.
Representantes republicanos en el Senado bloquearon una medida para evitar la confirmación de Aponte. Pero luego Rubio respaldó la nominación.
«Seguiré objetando a cualquiera de los nominados por el Presidente (Barack) Obama, en este hemisferio hasta que su gobierno le de al tema de la democracia en América Latina la atención que se merece. En cuanto a Mari Carmen Aponte, logré asegurar los votos republicanos que ella necesitaba para ser confirmada. En última instancia, impidió su confirmación la decisión de Demócratas (en el Senado), al no darle una segunda votación».
«Es una pena que decidieran usar la nominación (de Aponte) para jugar a la politiquería, al tiempo que se quedan callados mientras Daniel Ortega, destruye la democracia en Nicaragua», expresa el comunicado.
Los senadores Rubio y Robert Menéndez (demócrata), introdujeron recientemente en la Cámara Alta, una resolución que condena la elección «fraudulenta» de Ortega y solicita al gobierno de Obama tomar medidas para «restaurar el orden constitucional» en Nicaragua.
Ambos senadores se opusieron a la nominación propuesta por el presidente Obama, de nombrar como embajador de Estados Unidos en Managua, a Jonathan Farrar, en sustitución del saliente Robert Callahan, al considerar que la embajada en Managua, necesitaba a alguien más fuerte «frente al gobierno de Ortega».
Estados Unidos todavía no nombra embajador en Nicaragua. La embajada de Managua ha estado dirigida por un encargado de negocios desde el pasado mes de julio, tras la salida de Callahan.
El Presidente Obama nominó recientemente para el cargo en Managua a Phyllis Powers, actual embajadora de Estados Unidos en Panamá. Powers debe ser ratificada en el cargo por el Senado, proceso que podría verse entorpecido por críticas que han emitido senadores a las recientes elecciones en Nicaragua.
Sin embargo, Nicaragua ya otorgó el placet, pese a que el Senado no aprueba a
Powers en el cargo.