Por Edgard Rodríguez C.
Vicente Padilla subió al montículo anoche en Granada y desaparecieron los bateadores.
De igual forma se evaporaron las dudas sobre la salud del big leaguer nicaragüense, al realizar una electrizante presentación, que le permitió colgar seis scones ante el Oriental, derrotado 15-4 por los Tigres de Chinandega.
Padilla, quien no subía al montículo en un partido desde el pasado 13 de mayo, lanzó seis entradas enérgicas, en las que toleró cuatros hits, con seis ponches y sin base por bolas, mientras su equipo le despejaba el camino al triunfo.
Su bola rápida marcó con cierta regularidad 94 millas, pero la zona de confort fue 93. Lanzó la curva (eephus) entre 52 y 62 millas.
Lo impresionante fue su control. De 77 lanzamientos, 69 fueron strikes. Tuvo un inning de 17 disparos, de ellos 15 strikes. Tuvo comando y poder. Este tipo está de vuelta.
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Tras haber sido sometido a una riesgosa operación en el área del cuello, había muchas dudas sobre un posible regreso de Vicente a la colina, pero anoche, utilizando 77 lanzamientos, de los cuales 69 fueron strikes, Padilla disipó las dudas y está de nuevo en pie de guerra.

“Me sentí cómodo. Todos los picheos funcionaron y mi confianza está intacta. Sé que puedo volver a las Grandes Ligas y seguiré trabajando para ponerme aún mejor”, dijo el lanzador, cuyos disparos se movieron a 94 millas por hora.
Chinandega, que tuvo una atmósfera distinta en su club house anoche con la presencia de Padilla, lo puso adelante en el marcador 1-0 ante el dominicano Juan Figueroa, pero eso fue solo el preludio de lo que vendría después.
Atacaron a Figueroa y al resto de tiradores granadinos con 20 hits, incluyendo otro jonrón con las bases llenas de Mesac Laguna, quien lideró un operativo de siete carreras en el segundo episodio, cuando se definió la ruta del juego.
El Oriental anotó cuatro veces, pero cuando Padilla se había ido.

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