Armando Morales, pintor nicaragüense de prestigio internacional.

Mis horas con Armando Morales

Aún tengo las sensaciones e impresiones frescas de nuestro Armando Morales aún vivo, quejumbroso, displicente, tristón y feliz ese sábado por la tarde. Su último día en Granada, Nicaragua —antes de partir— estuvo rodeado de su amada María Ana y sus cuatro hijos, su nieta más reciente; Victoria, su prima hermana y, por supuesto, Joaquín Gómez, el amigo constante de su vida.

Norma Cuadra Morales

Aún tengo las sensaciones e impresiones frescas de nuestro Armando Morales aún vivo, quejumbroso, displicente, tristón y feliz ese sábado por la tarde. Su último día en Granada, Nicaragua —antes de partir— estuvo rodeado de su amada María Ana y sus cuatro hijos, su nieta más reciente; Victoria, su prima hermana y, por supuesto, Joaquín Gómez, el amigo constante de su vida.

Este era un Morales impregnado de familia, imagen de la cual escribió Gabriel García Márquez en su artículo Armando Morales a la luz de la luna . Fue una tarde de escenas divertidas y diversas, tejidas en una sola algarabía.

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Su legado personal y obra prolífera, desmiente a quienes lo tildan de tacaño. Se podrán recopilar las mil y una anécdotas de ese ser sencillo, de corazón firme y alma gigantesca.

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Piñatas en el patio para celebrar a Andrés Tomás junto a su hermanito mayor Nicolás Adán, Sebastián (el primogénito y padre de sus dos primeros nietos) en el estudio traveseando sobre un óleo reciente de su padre, mientras Joaquín lanzaba un rosario de reproches por amores ancestrales en contra mía.

Alejandra, reina entre sus hermanos, entraba y salía del estudio; mientras Mariana, diligente, se desplazaba atenta atendiendo a todos. Creo que María Ana y Victoria tomaron fotos, las últimas quizás. El flash molestaba a Armando y pidió que ya no más.

Esa tarde se desvanecía, Victoria no salía de su asombro. Armando contemplaba con su silencio conocido, nos congregamos todos en torno a él y la mesa, cantamos el happy birthday para Andrés y para María Ana. Me regañó porque le dije una y mil veces que debía moverse aunque pegara chillidos.

De repente preguntó varias veces: “¿Y la Auxilio? ¿Falleció de muerte natural? ¿Tienes el teléfono de Esperanza en Miami?” Y así, fuimos hablando de los primos y parientes y comentando el parecido de Nicolás Adán con Ulises.

Preguntó por Evangelina y Queenie. Hicimos crónica junto a Joaquín relatando que el Baby había muerto de amor; casi con pudor, preguntó sobre el papá de Jorge y así, escaso de palabras pero al grano, hizo el recuento de otros primos y parientes, unos frescos en su existir y otros distanciados.

Había en él un cierto malestar, una incomodidad de quien solo sabe su dolor y su partida; no obstante esbozó una sonrisa con humilde placidez y ternura. Nos despedimos como quien dice: “Nos vemos mañana amor”.

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