Por Élida Rodríguez
De los 50 años de vida que tiene don Ramón Moreno López, 35 de esas primaveras las ha pasado sumergido en el licor.
Su verdadera familia lo abandonó y sus amigos de tragos pasaron a ser su única compañía.
Don Ramón y otros 44 bebedores habituales más, que se mantienen en las esquinas o parques y alrededor del mercado Israel Lewites, fueron trasladados ayer al Distrito Tres de la Policía.
Pero no en calidad de detenidos, sino como pacientes que necesitaban atención inmediata, según lo indicara el comisionado mayor Emilio Rodríguez, jefe de esa estación policial.
SIN PIOJOS
“Queremos que se sientan seres humanos importantes, que sepan que hay personas que se preocupan por ellos y por eso vamos a trasladarlos a un centro de rehabilitación”, detalló Rodríguez.
Además de eliminarles los piojos con cortes de cabello, cada tomador de licor fue atendido por médicos del centro de salud Altagracia.
La médico Zoila Canales explicó que muchos de los pacientes presentaban cuadros de deshidratación, diarrea, presión alta, desnutrición e infecciones en la piel.
Después del chequeo médico cada “borrachito” recibió su respectiva tasa de sopa para bajar la “goma”. Después fueron trasladados al centro de rehabilitación. Álvaro Juárez, director del Refugio de Jesús Sacramentado para alcohólicos y drogadictos desamparados, dijo que habrá ayuda sicológica para los tomadores.
ste es el segundo plan de esta naturaleza que ejecuta el Distrito Tres de la Policía en el 2011, pero el comisionado Juan Valle, jefe de seguridad pública de esa unidad policial, aseguró que seguirán trabajando de la mano con la población para erradicar la epidemia del alcoholismo. Para las autoridades policiales lo más importante es convencerlos de que tienen una grave enfermedad que los destruye física, emocional y espiritualmente. El grupo de seguridad Los Dantos en conjunto con la Policía trasladaron a los “borrachitos”, quienes estarán tres meses en el nuevo hogar.
Ver en la versión impresa las páginas: 2 A