Elmer Mejía, próximo al trofeo que premió el esfuerzo en la gran final. LA PRENSA/GERMÁN MIRANDA

Luchadores

La final es el partido más importante de un torneo. Todo el esfuerzo que los jugadores hacen en la pretemporada, etapa regular y cuadrangular se resumen en dos encuentros. Son 180 minutos decisivos. De vida o muerte. El trabajo de la temporada está en juego.

 

 

Por Nectalí Mora Zeledón

La final es el partido más importante de un torneo. Todo el esfuerzo que los jugadores hacen en la pretemporada, etapa regular y cuadrangular se resumen en dos encuentros. Son 180 minutos decisivos. De vida o muerte. El trabajo de la temporada está en juego.

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El Real Estelí ha jugado 15 finales desde que en 2003-04 se comenzó el formato de torneos cortos. Desde entonces ha ganado 12 finales y perdido tres.

El Estelí ha ganado cinco veces en el Torneo de Apertura y siete en el de Clausura.

Además lleva seis título de campeón nacional absoluto

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En el Real Estelí los jugadores están acostumbrados a estos partidos. Desde que en la temporada 2003-04 se instauró el formato de torneos cortos los estelianos han estado en 15 finales. Desde entonces ha ganado 12 y perdido tres. Siete se las han llevado en el Torneo de Clausura y cinco, con la del sábado en el Estadio Independencia de Estelí, en el Apertura.

La experiencia del Tren del Norte en la última etapa de los torneos le permitió arrebatar el título al Walter Ferreti, en el último minuto del juego. “Sabíamos la responsabilidad que teníamos con Dios, la familia, la directiva y la afición”, dice el hondureño Elmer Mejía, capitán y autor del segundo tanto.

Mejía aseguró que la base del título fue el esfuerzo, sacrificio, trabajo, dedicación, concentración, unidad y la humildad que tuvieron en toda la campaña y en la etapa final.

Sin embargo, el Tren del Norte no mostró en la final, el dominio y superioridad de toda el campeonato. Levantó el trofeo porque supo capitalizar los errores del rival y fue más efectivo que nunca para ganar el cetro en el último minuto.

“Estamos conscientes que en el primer juego en Managua no fue el mejor pero en casa el equipo tenía que jugar de diferente manera. Gracias a Dios lo hicimos. El gol del empate nos cayó como balde de agua fría. Pero jugamos concentrados. No bajamos los brazos y mantuvimos el espíritu de lucha hasta el final”, explicó Mejía.

El mediocampista catracho tuvo una gran temporada con el Estelí. El bajón ofensivo de Rudel Calero, Wilber Sánchez y David Martínez no lo sintió el equipo. Entrando desde la segunda línea de ataque, fue el goleador del equipo con nueve tantos.

“Uno como jugador en cada torneo trata de jugar de la mejor manera posible y sabe que puede dar más para levantar el nivel. La base de mis goles fue el trabajo en conjunto. Cuando ganaba el equipo ganábamos todos. Gracias a Dios volví a encontrarme con el gol”, explicó el hondureño.

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